Madres e hijos seropositivo. Devastación de estructuras existenciales por el diagnóstico VIH+


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1 Madres e hijos seropositivo. Devastación de estructuras existenciales por el diagnóstico VIH+ Una Comprensión Analítico-existencial Mª Lorena Jiménez L. Trabajo de tesis de Master of Science 2012 Director: Alfried Längle M.D., Ph.D. 1

2 Resumen El presente trabajo representa una exposición comprensiva y fenomenológica, desde una mirada analítico-existencial, de la vivencia de un grupo de mujeres con diagnóstico de VIH+ atendidas en un hospital público de la Región Metropolitana de Chile, madres de niños también seropositivo, así como una propuesta general de intervención terapéutica con las madres y con los niños. En una primera parte se explicará el modelo de las Cuatro Motivaciones Existenciales Fundamentales de Alfried Längle, en base al cual se analizará posteriormente el impacto traumático del diagnóstico en las madres, entregando una propuesta de aproximación psicoterapéutica desde esta mirada teórica. Luego se expone el análisis sobre las consecuencias que la vivencia materna y, en particular, el ocultamiento del diagnóstico tiene en el desarrollo psicoemocional del niño VIH+ y se resalta la importancia del enfrentamiento materno de la problemática para un adecuado apoyo en el desarrollo de las condiciones existenciales básicas en el niño, especialmente para la 1ª MF. En este contexto, se plantean lineamientos de intervención terapéutica con los niños. Por último, se concluye extendiendo el análisis para incorporar el rol que cada uno de los miembros de la sociedad tenemos en la generación de un entorno que permita facilitar la asimilación del diagnóstico de seropositividad y prevenga la traumatización a través del mismo en las personas afectadas en el futuro. Palabras clave: Mujeres VIH positivo, niños VIH positivo, revelación diagnóstica, análisis existencial Abstract Departing from an existential-analytical- approach, this work presents a comprehensive and phenomenological exposition of the experience of a HIV+ diagnosed group of women, mothers of HIV+ diagnosed children, attended in a Public Hospital in the Metropolitan Region of Chile, providing also a general proposal for therapeutic intervention with both mothers and children. Based on the Alfried Längle s Four Fundamental Existential Motivations Theory, which is explained first, the author analyzes the traumatic impact of mothers diagnoses and their effect on each of the four theoretical dimensions and proposes a psychotherapeutic approach. Then are examined the consequences that mothers experiences and the concealment of the diagnosis exert on the psycho-emotional development of the HIV+ children, highlighting the relevance that the maternal confrontation of the problem has for the promotion of an adequate development of the basic existential conditions in the child. In this context, guidelines for therapeutic interventions are also suggested. Finally, the analysis extends its scope to the incorporation of the role that each member of society has in the creation of an environment that facilitates the assimilation of the HIV+ diagnosis and prevents its traumatic effects on future affected people. Key-words: IHV positive women, HIV positive children, diagnostic disclosure, existential analysis. 2

3 INDICE 1. Introducción Antecedentes epidemiológicos generales del VIH/SIDA en Chile Marco Teórico: Teoría de las Motivaciones Fundamentales de Alfried Längle El Análisis Existencial Los Cuatro Pilares de la Existencia Primera Motivación Fundamental (1ª MF): El poder ser como condición básica de la existencia. El SÍ al ser Segunda Motivación Fundamental (2ª MF): El gustar la vida. Pregunta existencial por las relaciones. El SÍ a la vida Tercera Motivación Fundamental (3ª MF): Tener permitido ser sí mismo; la pregunta existencial por la persona. El SÍ a sí mismo Cuarta Motivación Fundamental (4ª MF): El deber actuar como consumación de la existencia Mujeres madres de hijos seropositivo El diagnóstico de VIH: un trauma personal Análisis aplicado de las cuatro Motivaciones Fundamentales en la vivencia de las madres VIH+ y propuesta de intervención La amenaza del poder-ser Duelo y pérdida de valor fundamental No poder ser sí mismo- merma de la autoestima Ser en el mundo - vivir con sentido Los hijos VIH+ y las consecuencias de su realidad negada Contexto general de la vivencia del niño El secreto y sus implicancias El ocultamiento del diagnóstico: obstáculo para el desarrollo de las capacidades psíquicas básicas que permiten el logro de la 1ª motivación fundamental Falta de sostén como condición básica para la existencia: el miedo y la angustia flotante Consecuencias en otros ámbitos de la existencia Propuesta general de intervención en los niños que viven con VIH La intervención para el fortalecimiento de las condiciones que sirven a la primera motivación fundamental Intervenciones destinadas a fortalecer el desarrollo de las condiciones existenciales para la segunda motivación fundamental Consideraciones en torno a las condiciones para la tercera y cuarta motivación fundamental Reflexiones finales Bibliografía

4 1. Introducción Este trabajo tiene por objetivo analizar y compartir, desde una aproximación analíticoexistencial, mi experiencia de trabajo con mujeres madres de niños VIH+ y sus hijos, en un Hospital Pediátrico público de Santiago, a la vez que proponer un camino de intervención que de cuenta de la problemática existencial integral que ellas y sus hijos enfrentan. En el marco de un programa destinado a dar atención integral a niños viviendo con VIH, ingresé hace tres años como psicóloga clínica a este programa de atención. El objetivo del programa integral era (y sigue siendo) brindar también apoyo psicológico a los niños de diversas edades que portan el virus (algunos ya en etapa SIDA), como forma de complementar el tratamiento exclusivamente médico. Una problemática de importancia diagnosticada por el equipo clínico era la falta de adherencia al tratamiento antirretroviral de los niños, la que representa un riesgo vital al mediano plazo y frente a la cual habían fracasado diversas estrategias informativas y sensibilizadoras previas. Por qué una significativa proporción de madres y cuidadoras que querían a sus hijos y que tenían toda la información necesaria para saber que la utilización de los medicamentos en este caso es de vida o muerte, escogían no suministrarlos y arriesgar la frágil vida de sus niños? Por qué mentían sistemáticamente a los médicos afirmando que seguían las indicaciones médicas y retirando periódicamente la costosa medicina de la farmacia del Hospital? Cómo lograr que comprendieran que se estaba poniendo en juego la vida del niño y que asumieran el importante rol de proteger su integridad física? En este contexto de preguntas sin respuestas conocí a muchas madres, portadoras ellas mismas del virus de inmunodeficiencia humana (VIH). Encontré mujeres con una historia de muchos años de intervención médica y psicosocial, mujeres que evitaban el encuentro personal, con una arraigada desconfianza en el otro, en su verdadero interés por escucharlas, comprenderlas y simplemente sentir con ellas el dolor de lo que vivenciaban como una vida terminada y sin futuro, como una muerte en vida. Hablar de 4

5 su vida con otros era y es para ellas una constante retraumatización, ya que no encuentran en ello el verdadero consuelo que necesitan (primero de ellas mismas y luego de los otros) para ir más allá de la situación y conectarse con los valores necesarios para volver a sentir que la vida vale la pena de ser vivida. Es de estas mujeres y de sus hijos que quiero escribir en este trabajo. De los seres humanos junto al rol materno, de su situación existencial, mucho más profundamente golpeada de lo que se ve en una primera mirada, quienes me permitieron entrar lentamente en su intimidad y a las que debo una sincera gratitud y cariño por haber abierto su corazón y permitirme acompañarlas en ciertos momentos de dolor y también de esperanzas. Escribo desde la posición en que me puso la vida junto a otras personas, de observadora y, en los casos en que se me ha permitido, de compañera y apoyo en su aceptación de las circunstancias que son su realidad y la búsqueda del sentido de una existencia violentamente remecida. 2. Antecedentes epidemiológicos generales del VIH/SIDA en Chile 1 Desde 1980 a la fecha, la epidemia del VIH se ha expandido progresivamente y, aunque sus tasas de notificación e infección son relativamente bajas en el contexto latinoamericano, se estima una prevalencia de a adultos infectados, con menos de la mitad diagnosticados y en tratamiento médico (cerca de ). Los menores de 18 años son una población considerablemente menor (alrededor de 200 niños diagnosticados y en tratamiento), siendo la transmisión vertical, es decir, durante el embarazo o en el parto, la vía principal de contagio. Actualmente el gobierno chileno garantiza el acceso a la tri-terapia antiretroviral (TAR) para el 100% de los pacientes diagnosticados y notificados, haciéndose efectiva esa cobertura desde el año El sistema público de salud cubre la atención médica del 85% de estos pacientes. 1 Datos estadísticos tomados de la Evaluación de Impacto del Programa de Acceso Expandido a Tratamiento Antiretroviral de la Cohorte Chilena de SIDA,

6 La población de mujeres contagiadas aumenta progresivamente en este grupo, de las cuales un 86% ha adquirido el virus por transmisión sexual heterosexual, mientras que en los hombres predomina la transmisión por vía bi/homosexualidad (63%). En el caso de los menores de 18 años, se ha controlado la transmisión vertical detectando a las mujeres embarazadas seropositivas y tratándolas con TAR y cesárea programada, lo cual ha llevado a una tasa de transmisión del 1% y se estima que puede llegar a ser aún menor. Podemos pensar, sin embargo, que los contagios por la vía del abuso sexual y el inicio precoz de actividad sexual continuarán, aumentando la edad promedio de la población infantil hacia un perfil más adolescente en los próximos años (sobre todo considerando la latencia que existe entre la transmisión y la detección). Para adentrarnos comprensivamente en el ámbito de esta situación en particular, quisiera antes sentar brevemente los fundamentos que guían este análisis y enmarcan teóricamente la comprensión del fenómeno, la Teoría de las Motivaciones Fundamentales de Alfried Längle. 3. Marco Teórico: Teoría de las Motivaciones Fundamentales de Alfried Längle 3.1. El Análisis Existencial La teoría de las cuatro Motivaciones Fundamentales (MF), desarrollada por Alfried Längle, forma parte del cuerpo teórico del Análisis Existencial (AE). Aunque no es objetivo principal de este trabajo el desarrollar exhaustivamente los fundamentos teóricos del Análisis Existencial, es necesaria una aproximación que permita al lector familiarizarse con la terminología que será utilizada de aquí en adelante e iluminar la comprensión de los análisis posteriores. El término Análisis Existencial surge como la denominación del sustento teóricofilosófico de la Logoterapia de Viktor Frankl (1978), para posteriormente ampliarse a 6

7 partir de los desarrollos de Alfried Längle (2008b) y constituir un cuerpo teórico que, además de una antropología o visión (existencial) del ser humano, incluye una profunda y extensa comprensión de su funcionamiento psicológico, del sufrimiento humano en toda su gama de posibilidades y de las formas en las que este sufrimiento deviene en psicopatología. Inicialmente, Víktor Frankl desarrolla el Análisis Existencial y la Logoterapia (su aplicación práctica) inspirado por la necesidad de incorporar la dimensión espiritual del ser humano en el tratamiento de su sufrimiento en general, trascendiendo la dimensión psíquica, de la misma forma en que los desarrollos de Freud y Adler habían ido más allá de la dimensión somática: Se ha acuñado la expresión psicología profunda; pero debemos preguntarnos si no habrá llegado la hora de que la existencia humana sea enfocada también, dentro del campo de la psicoterapia, en todas y cada una de sus capas, no sólo en profundidad, sino también en altura, rebasando así, deliberadamente, no sólo el nivel de lo físico, sino también de lo psíquico y englobando, por principio, el campo de lo espiritual (Frankl, 1978, p.21). Luego de años de trabajo conjunto, Alfried Längle complementa la mirada de Frankl con una profundización y comprensión de la dimensión psíquico-noética, incorporando la emocionalidad como sustento vivencial de la racionalidad y desarrollando un entendimiento específico de las reacciones de coping o psicodinámica. Esto es puesto en relación con los aspectos más elevados a los que alude Frankl. Con ello, Längle genera un cuerpo teórico que, además de lo espiritual, contiene una visión completa y coherente de la dimensión psíquica humana, distinta del psicoanálisis y de la psicología individual de Adler a la que se enfrentó Frankl, dando cabida así a un verdadero complemento al desarrollo frankleano, integrador y afín a éste, vinculando explícitamente las dimensiones psíquica y espiritual y ofreciendo un camino psicoterapéutico potencialmente exhaustivo 2. 2 Debido a los desarrollos conceptuales y metodológicos encabezados por A. Längle, V. Frankl pone fin a su Presidencia Honoraria de la Asociación de Análisis Existencial (GLE) y a su relación con ella en marzo de

8 Consecuentemente, en la actualidad también se denomina Análisis Existencial al procedimiento o método psicoterapéutico desarrollado a partir de dicho fundamento teórico, es decir, a la aproximación práctica a la existencia del ser humano y a la facilitación de su búsqueda de una vida más plena y auténtica, conectándose con su capacidad de decisión esencialmente humana. Esta aproximación psicoterapéutica incluye los desarrollos de Frankl en el ámbito del sentido (Logoterapia), pero incorpora además otras dimensiones estructurales inherentes a la existencia humana y pone el acento, como se ha dicho, en la conexión y comprensión de los procesos emocionales como base de la vivencia, más que en la racionalidad. De esta forma, la temática del sentido ya no es vista como la dinámica motivacional central y más profunda, sino que se comprende como una de las cuatro motivaciones fundamentales existenciales (Längle, 2008b. p.76, traducción libre). Y la consumación del sentido es parte de un proceso mayor: De acuerdo con las cuatro piedras angulares de la existencia una persona debe, en primer lugar, aceptar su ser/estar en el mundo, luego su propia vida y, finalmente, su identidad. Posteriormente a estas tareas, la persona está abierta y dispuesta a entrar en relaciones en un contexto (horizonte) más amplio, desde el cual deriva el sentido personal. (Längle, 2003b) El acento del AE queda puesto en la capacidad del hombre de decidirse y en cómo puede éste ejercer su libertad y responsabilidad con todos los miedos, angustias, carencias afectivas, dificultades para comprender la realidad y comprenderse a sí mismo, etc. (Längle, 2000) Como se desprende de su nombre, el concepto que atraviesa todo el AE es el de existencia. Es a una existencia, en todo el sentido de la palabra, a lo que el ser humano aspira de manera esencial y son las brechas con este anhelo inherente al hombre las que provocan su sufrimiento psicológico. Surge en este punto la pregunta sobre lo que en Análisis Existencial entendemos por existencia. Se trata de una vida con sentido, construida en libertad y responsabilidad, que la persona vive como suya y de la cual se concibe como co-constructor (Längle, A. 8

9 2004, p. 5). Esto sólo es posible a partir de una apertura de intercambio dialógico doble: con el mundo que nos rodea (las circunstancias objetivas de nuestra situación personal) y con el propio mundo interno (nuestras percepciones, emociones, interpretaciones, valoraciones, juicios, etc. sobre las mismas). Se desprende de ello que los bloqueos que impiden un intercambio sano (bidireccional) del hombre consigo mismo y con su entorno, generan comportamientos y sentimientos que dificultan la realización existencial. Ejemplos de bloqueo en la respiración dialógica del ser humano con el mundo son: (1) los errores de percepción de la realidad, que nos impiden aceptar lo que es de manera objetiva y vincularnos con aquello de valor que nos ofrece la situación, causando reacciones de miedo y ansiedad; (2) la dificultad para acceder y comprender nuestras propias emociones, lo que nos priva de nuestro principal indicador de lo que nos es importante (sensor de lo valioso) y, por lo tanto, nos aleja de lo que nos es propio, desviándonos en la entrega de nuestra valiosa vida a aquello que no nos aporta al objetivo primordial, perdiendo el valor de la misma y causando tristeza y depresión; (3) la desconexión de nuestra esencia, que nos lleva a adoptar comportamientos (auto)impuestos y nos impide actuar auténticamente y acceder intuitivamente a lo que es correcto en cada situación, diferenciando lo propio de lo ajeno, causando dolor a nosotros y a los demás; (4) la visión de futuro impedida que nos dificulta acceder a contextos de sentido más amplios e insertar nuestras acciones de manera valiosa y autotrascendente, plenas de sentido, lo que nos lleva a sentir la existencia vacía y (5) La dificultad para actuar en el mundo de manera esencial (ejercicio de la verdadera voluntad) nos convierte en presas de inestabilidad y reacciones automáticas, causando un profundo vacío e incapacidad de volvernos fructíferos y consumar nuestra existencia. 9

10 También el actuar (vivir) con desaprobación interna (sin dar un sí interior a lo que se hace) es considerado por Längle un factor potencialmente patogenético (Längle, 1993) Incluyendo el mundo exterior y las circunstancias que lo rodean, es el hombre quien se encuentra en el centro de su existencia. Caminando en y hacia ella, en una dinámica que, dado su individualidad, hace emerger una realidad única e irrepetible. Compartiendo lo esencialmente humano, aquello que nos vincula a todos y nos separa de otras especies, el hombre despliega su ser y co-crea una realidad existencial que no depende linealmente del mundo exterior o de las características heredadas de la persona, sino que constituye un emergente personal. Esta dinámica existencial se da en una tensión permanente entre aquello que es y el mundo de las posibilidades (lo que puede llegar a ser). La brecha está dada justamente por la libertad humana. Aunque la estructura y dinámica de la existencia formalmente son similares de una persona a otra, el despliegue personal en ella no es igualmente conciente y auténtico en todos los seres humanos, sino que representa más bien un continuo que puede ir desde una vida a merced de reacciones defensivas y automáticas (las que llamaremos reacciones de coping), sin libertad para actuar de acuerdo a sí mismo y, consecuentemente, sin genuina responsabilidad, hasta (en el ideal) una vida plena de sentido, sintonía interior y aprobación interior, guiada por una percepción e intuición de las situaciones y de sí mismo, dando espacio a la persona real para tomar posición frente a los acontecimientos del mundo, actuar en él vinculándose con lo valioso y trascendiéndose a sí mismo. De acuerdo a ello, una persona puede considerarse a sí misma más o menos plena, más o menos feliz. Por otra parte, la forma en que enfrentamos la existencia día a día responde a la confrontación con ámbitos o dimensiones que constituyen la existencia y corresponden a su estructura profunda. Son dimensiones o temas de la realidad en los cuales se sustenta la existencia. En principio, estas temáticas abarcan todas las cualidades posibles de la vivencia humana, pudiendo subordinarse cualquier experiencia a uno o más de estos tópicos. Aunque Längle deja abierta la posibilidad de otras dimensiones (2008b), hasta ahora ésta parece ser una clasificación exhaustiva y, desde una aproximación fenomenológica, ilumina la comprensión de lo humano en todas sus variantes. 10

11 La realización más o menos óptima de los desafíos que plantea cada una de estas dimensiones puede verse como condición para la plenitud de la existencia, ya que en la medida que las problemáticas que presenta cada tópico se encuentran más o menos resueltas, la persona posee mayor libertad individual para decidir, construir su vida y moverse en las circunstancias específicas. Por último, estas dimensiones y su nivel de plenitud se constituyen también como fuerzas que predisponen y movilizan nuestro sentir y actuar, contenidas en cualquier motivación humana, y es por eso que han sido denominadas por Längle Motivaciones Fundamentales (MF). Las Motivaciones Fundamentales, que se corresponden con los 4 temas existenciales como revisaremos más adelante, comparten ciertas características con las motivaciones en general 3, pero deben ser consideradas como una categoría independiente: como motivaciones personal-existenciales (espirituales). Como toda motivación y como la raíz de su nombre lo indica, las MF constituyen fuerzas movilizadoras del comportamiento, marcando una determinada orientación de la acción. Incluyen una valoración de algo considerado como positivo hacia lo que se tiende y contienen un componente emocional que otorga la cualidad de movimiento. Sin embargo, como característica distintiva de estas motivaciones, su contenido se trata siempre de la consecución, mejoramiento (aumento) y conservación (protección) de un valor (Längle, 2004), aún cuando según cada motivación y su temática, el contenido varía: impulso por la verdad, valor, justicia, autenticidad, sentido. Esto les da a las Motivaciones Fundamentales un carácter distintivo, ya que está en juego una dimensión esencialmente humana, diferenciándolas de los motivos puramente psíquicos, como los motivos de déficit (Ej. hambre, sexualidad), los motivos por abundancia (Ej. la necesidad de catarsis, o impulsos de movimiento como la rabia, la alegría) o motivos defensivos (como la huida o la agresión defensiva). A continuación se realizará una revisión panorámica de cada uno de los cuatro temas existenciales fundamentales. Si una persona desea co-construir existencialmente su 3 Para un desarrollo más acabado del concepto de motivación desde la mirada existencial, ver Längle, 2003b, pp

12 vida, debe necesariamente recurrir a estos hechos. Estos cuatro hechos estructurales, fundamentados en la experiencia, se refieren a: 1ª MF: El mundo (sus condiciones y posibilidades) 2ª MF: La propia vida (la naturaleza propia con su vitalidad vivenciada ) 3ª MF: El propio ser-persona (la autenticidad, lo único) 4ª MF: El futuro (con su exigencia de acción) 3.2. Los Cuatro Pilares de la Existencia Primera Motivación Fundamental (1ª MF): El poder ser como condición básica de la existencia. El SÍ al ser Se trata de la motivación por la supervivencia física y espiritual. Es una dimensión que contiene una pregunta ontológica. Sin embargo, el intento de querer comprender que se es y que hay un mundo conduce rápidamente a la incertidumbre, ya que en este ámbito no conocemos las respuestas. Para cualquiera de nosotros el ser surge de manera obvia. El hecho que yo soy no está en tela de juicio. La vivencia física corporal de ser y la vivencia psicológica de ser-enel-mundo se asumen como un dato no cuestionado en la conciencia cotidiana normal. La temática de que existe un yo y su eventual cuestionamiento es una pregunta ontológica que ocupa a la filosofía. Cuando entramos en estas reflexiones y profundizamos en la cuestión objetiva del ser, paradójicamente se oscurece a la comprensión. Mientras más se profundiza se hace menos claro, menos palabras se tienen para expresarlo (Längle, 2000). Para la conciencia cotidiana, en cambio, esto constituye un supuesto sobre el cual se construyen las preguntas existenciales a las que nos referiremos a continuación en este apartado. Existencialmente, con el hecho de la existencia surge primariamente la pregunta sobre las propias capacidades, el poder, vinculado al reconocimiento y percepción de las posibilidades para poder ser : Qué puedo hacer? Dónde puedo ser? (Längle 2008b) 12

13 El hecho es que hay un yo. Entonces surge la pregunta básica de la existencia: Yo, que existo, puedo ser? En este mundo, con este cuerpo, bajo estas circunstancias? Realmente puedo ser? Esta pregunta ya no es una pregunta filosófica, abstracta, sino una pregunta que todo hombre se plantea de manera más o menos conciente, ya que se es confrontado con ella en cada acción, en todo hacer que finalmente refiere a un ser capaz de. Para responderla, debo referirme a mi mundo concreto, a aquello donde me encuentro y que me sostiene. Por así decirlo, mi materialidad. Si quiero sobrevivir, ser, debo percibir y comprender este mundo y sus leyes, debo usar mi inteligencia y mi capacidad lógica, pero en última instancia se trata de tener el sentimiento de que puedo ser en este lugar, con este cuerpo, con estas capacidades físicas e intelectuales, con esta familia, en este trabajo, con mis dudas e inseguridades, etc. La forma en que llego a este sentimiento es mediante la vivencia de que puedo, de que soy capaz de vivir en este (mi) mundo, responder a sus exigencias, tomar lo que necesito, desplegar lo que se requiere para moverse en él e, incluso, quedarme de pie en medio de lo que es y sentir que está bien, que no me amenaza, que puedo existir allí, que respiro en ese aire. La vivencia de poder (ser, estar, hacer) es una condición básica para cualquier motivación y cualquier movimiento. El poder es tan fundamental para la motivación porque abre la entrada al ser. Todo lo que hacemos es, en último término, una referencia al ser (Längle, 2004). Tan importante es en nuestra existencia el sentir que podemos ser, que la amenaza de esta condición básica despierta en el ser humano reacciones automáticas destinadas a reestablecer la vivencia de poder ser. Son reacciones que se repiten, con diferentes matices y formas de expresión, pero que conservan su estructura básica. Debido a que se trata de comportamientos destinados a enfrentarnos a la realidad amenazante y lidiar con ella, en AE se las denomina reacciones de coping (RC) y pertenecen al ámbito de la psicodinámica. Las RC asociadas a la vivencia de amenaza de la 1ª MF son las siguientes: 1. Movimiento básico: huída, evitación de lo amenazante. 13

14 2. Ataque de lo amenazante: Si no hay escape, enfrento lo amenazante y me protejo de su potencial destructor (por ejemplo, la limpieza en el caso de una neurosis obsesiva) 3. Agresión en forma de odio: la destrucción de lo que me amenaza como única forma de seguir existiendo, de sobrevivir. 4. Reflejo de posición de muerto: parálisis, ausencia total de movimiento como reacción. Estas reacciones son, en principio, reacciones normales y necesarias que nos ayudan mientras logramos comprender la situación y organizar nuestros recursos para superar la amenaza. La tendencia a la utilización de una u otra depende principalmente de nuestro temperamento y del aprendizaje en la experiencia de manejo de las situaciones amenazantes, así como también de la intensidad de la amenaza (han sido ordenadas en grado creciente de intensidad, siendo usadas habitualmente de manera progresiva cuando la anterior no ha dado resultado). Cuando nos quedamos detenidos en una reacción de coping, sin lograr salir de la situación de manera personal (esto es, pasar de la reacción automática a la acción conciente mediante la comprensión de la situación y la confrontación con mis recursos), ésta se rigidiza y comenzamos a generalizar la respuesta, dejando de conectarnos con las situaciones (sin percibirlas ni comprenderlas) y perdiendo libertad, discapacitándonos para la toma de posición y las acciones personales. En este punto la persona vivencia sufrimiento psicológico o lo causa a sus cercanos. Ahora, cómo elaboramos estas reacciones y transformamos la reacción en acción? Debemos entender primero que si una persona ha activado mecanismos reactivos destinados a lidiar con una situación amenazante es porque algo de esa situación, de la realidad que se le aparece desde el mundo, le resulta a tal punto contraria a su existencia que no puede permanecer simultáneamente con esa condición. En otras palabras, no puede ser soportada, o mejor dicho, la persona tiene el sentimiento de que no puede soportarlo. El primer paso para avanzar en la elaboración de esta vivencia es la percepción. A medida que se avanza en la percepción de lo fáctico, de lo que es, se consigue la vivencia de ser capaz de soportar aquello que me amenaza, aquello de la realidad que quisiera cambiar pero no es posible (por ejemplo, una enfermedad, la pérdida de un ser querido, separación, derrumbe financiero, etc). En tanto puedo 14

15 soportar lo que es, se alcanza progresivamente la vivencia de ser. Soportar es una actividad que requiere mucha energía, se trata de sostener sobre sí el peso de aquello que siento que se me abalanza sin piedad ni consideraciones. El siguiente paso en la elaboración de las reacciones de coping implica transitar desde la actitud del que soporta, pasivamente, como una víctima de las condiciones, de la vida, de las circunstancias a una actividad personal que es el aceptar. Aceptar requiere la acción de soltar las expectativas o deseos, acogiendo simplemente aquello que es. En apariencia es algo simple y pasivo, pero muy por el contrario requiere de la vivencia interior de fuerza: la fuerza que significa volverme hacia mí mismo para encontrar el sostén interno y ser en las circunstancias tal y como se presentan, aceptando el ser del otro sin sentirme en peligro. Es una acción decidida, un SÍ AL SER (Längle, 2000). Para realizar esta elaboración y poder abrirse al ser de manera personal, se requieren ciertas condiciones que afectan directamente la vivencia de aceptación de lo que es y, por lo tanto, nuestra experiencia de poder ser en el mundo: Protección: Necesidad básica de amparo, cobijo. Ésta es el resultado de la vivencia de ser aceptado. Si no me siento aceptado, no soy acogido en mi ser y siento desamparo. El desamparo me lleva a sentir amenazada mi existencia. Espacio: Todos necesitamos un espacio físico y psíquico donde sentirnos seguros, donde podemos ser sin amenaza. El cuerpo es el espacio primario en el que nos sentimos incluidos y la respiración (su profundidad) nos muestra el nivel en el que lo habitamos. Luego se trata también de espacios concretos en los que me siento seguro y baja la sensación de amenaza, donde puedo ser sin angustia (la casa, el lugar de trabajo, un escondite de niño, la cama, una relación en especial, la psicoterapia, etc.). No puedo aceptar (el ser del mundo y mi propio ser) si no me siento pudiendo ser en un espacio suficiente, eso genera estrechez y angostamiento de la vivencia del ser. Sostén: La mayor parte de las cosas que nos dan sostén las asumimos como obviedades de la vida, supuestos que no se cuestionan normalmente pero que tienen la cualidad de proporcionarnos la vivencia de que no caeremos en la nada, de que hay una estructura, una regularidad en la que nos encontramos material o emocionalmente y con 15

16 la que contamos. Normalmente no nos preguntamos si nuestras piernas se moverán en la mañana al despertarnos, si nuestro sistema respiratorio funcionará o si nuestro cuerpo se desintegrará repentinamente, normalmente esperamos que el mundo esté donde lo dejamos en la noche, que nuestras relaciones sigan ahí, etc. Sentimos que podemos ser porque tenemos algún nivel de certeza sobre a qué atenernos. Es por eso que la vivencia de pérdida de lo que nos apoya o de incertidumbre en cualquier ámbito de la vida genera inquietud, ansiedad y hasta a veces una cierta sensación de vértigo, de caída. El lenguaje popular lo ilustra muy claramente cuando se habla de sacar el piso frente a una situación o condición (inesperada o no) para la que no estábamos preparados y que nos obliga a re-percibir y evaluar nuestros recursos y el mundo externo antes de sentir que podemos seguir adelante. En plabras de A. Längle: Cuando falta la experiencia de sostén, falta la base fundamental para lograr la confianza en el ser (Längle 2000) Como en la vida humana no hay nada completamente seguro, debemos aprender a lidiar con las inseguridades e incertezas. Estas inseguridades tienen que ver tanto con el mundo como consigo mismo y las propias capacidades. La cualidad de poder entregarse a las estructuras que sostienen sin tener la certeza absoluta se denomina confianza. Necesitamos confianza para vivir y tomar decisiones, comprometernos, en un mundo con incertidumbres y coraje para soportar con fuerza la inseguridad. La confianza fundamental en algo que va más allá de las personas, en la naturaleza misma, en el universo, nos lleva a la vivencia que en AE denominamos experiencia del fondo del ser. SÍNTESIS 1ª MF (extracto de Längle, 2004, p. 92) PREGUNTA FUNDAMENTAL Movilizador ( La persona desea ) Instrumental psíquico/personal ( para eso ella necesita ) CONDICIÓN (y resultado en el feedback) La ACTIVIDAD personal RESULTADO De otras capacidades personales 1.Poder: SER/ESTAR-AQUÍ (Pregunta fundamental de la existencia: yo soy - Puedo ser?) Percepción de lo fáctico, de las condiciones y posibilidades: experiencia/ conocimiento COGNICIÓN Percibir (conexión con lo verdadero) Protección/tranquilidad/ hogar Espacio/ apertura Sostén/ calma (dejar ser) CONFIANZA PRIMORDIAL Si falta Inseguridad Clausura Angustia Poder ser/estar aquí: Aceptar lo positivo Soportar lo negativo Dejar, soltar En caso contrario: Rechazo Huida, lucha Aniquilación parálisis (Coraje) Confianza Esperanza Fidelidad Veracidad Creencia (fe) 16

17 Segunda Motivación Fundamental (2ª MF): El gustar la vida. Pregunta existencial por las relaciones. El SÍ a la vida. Esta temática fundamental de la existencia nos confronta con la pregunta por la vida. Estamos en este mundo y somos, con todo lo que ello implica. Pero surge luego la cuestión del cómo me encuentro yo en este mundo, de la cualidad de vivir: me gusta la vida? Esta vida que tengo, la considero buena? Vale la pena vivir, con todos los sufrimientos y reveces que ello conlleva? Esta pregunta no tiene una respuesta obvia. Los sufrimientos de la vida, las adversidades, así como la dominancia de la rutina y el deber, son situaciones que eventualmente quitan las ganas y alegría de vivir. La realización de esta MF implica poder responder afirmativamente estas preguntas, dar un SÍ A LA VIDA. La vida puede ser considerada como una unidad de dos caras: hay alegrías y sufrimientos, atracción y rechazo, gusto y asco, risa y llanto, etc. Así como se experimenta el valor, también el sin-valor. Que alguien esté de acuerdo con una vida así, que quiera vivir a pesar del sufrimiento y con el sufrimiento no es siempre una actitud automática. Por otra parte, la amplitud emocional (es decir, la intensidad y la gama de emociones que puede experienciar una persona) se mueve en ambas direcciones y, por lo tanto, así como se puede experimentar una gran alegría, la tristeza puede ser vivenciada con la misma intensidad. La pregunta a que nos referimos no es una pregunta irrelevante, ya que como seres humanos no nos basta el simplemente estar aquí y respirar. Existe normalmente un anhelo de sentir que la vida nos ofrece (representa) algo valioso, que deseamos estar aquí y que la muerte significa una pérdida de algo que queremos conservar. Cuando esto no ocurre, sentimos dolor, hay sufrimiento. En definitiva, se trata de una dimensión axiológica que se vincula con aquello de valor en el mundo para nosotros y, finalmente, con el valor fundamental de la propia vida, el valor de estar vivo. De la conexión con el valor vivenciado de la vida surge la experiencia de agradecimiento. Al usar el término valor nos referimos en análisis existencial a toda cualidad de bueno de algo, experienciada de modo inmediato y personal por un sujeto (Längle, 1991). No se trata de un valor de carácter universal que pueda aplicarse normativamente 17

18 a cualquier ser humano, sino de una cualidad sentida que toca al individuo de manera personal y por lo tanto tiene la capacidad de movilizar. Desde un punto de vista práctico, se trata en esta dimensión del ponerse-en-relación con el mundo, con los otros, con las situaciones. Yo no se trata de poder sino del gustar. El gustar lo expresamos a través del acercamiento, el volcarse hacia algo o alguien (Zuwendung en alemán). La actividad personal del acercamiento tiene lugar cuando sentimos atracción por algo (en contraposición al rechazo, que genera distanciamiento). En el acercarse a algo hay una decisión personal que materializa o concreta el gustar de algo. Y este gustar es la convergencia de las ganas y el valor propio del objeto (que me toca internamente y moviliza estas ganas). Cuando nos acercamos (en sentido existencial) a algo que nos agrada, nos sentimos felices y por ello es tan importante preguntarnos por aquello a lo que dedicamos nuestro tiempo y damos cercanía: se trata de algo que tiene valor para mí o estoy entregando mi vida a algo que no me gusta? Muchas de las situaciones de sufrimiento y vacío que siente el ser humano provienen de la falta de vivencia de valor en su vida (que deriva también en una falta de vitalidad y alegría de vivir), producto de que no se ha realizado el acercamiento de una manera personal y decidida, sino que se ha seguido las pautas externas, pseudo-valores tomados de un lugar que no es la conexión consigo mismo, o simplemente se ha seguido el devenir de los acontecimientos sin una real vinculación con lo que resulta valioso a nivel personal. Por eso es tan importante hacer cosas que nos gusten, que nos proporcionen placer. Ahora bien, para poder conectarnos con lo valioso y sentir las ganas de realizar el acercamiento a aquel aspecto del mundo, debemos previamente tener un acceso libre a la emocionalidad. Sólo incluyendo la emocionalidad podemos percibir de manera completa la importancia de un objeto o situación para la propia vida. En su comprensión, los valores existencialmente relevantes son, primariamente, percibidos emocionalmente. (Längle, 2008b, p.41). Al igual que en el caso de la 1ª MF, en este ámbito existen ciertas respuestas automáticas (reacciones) destinadas a lidiar con situaciones que amenazan nuestra relación con lo valioso y el gustar. Son reacciones que surgen cuando nos encontramos 18

19 volcados a cosas que no nos gustan o cuando sentimos que nuestras relaciones están en peligro; en general, cuando se pierde un valor o hay escasez de valores. Estas son: 1. Movimiento básico: retirada. Este es el típico mecanismo de la depresión, la persona se retira del mundo. Ya no quiere ir al mundo externo y se retrae al mundo interno, aparece indiferente y se aleja de las relaciones. 2. La reacción paradójica en esta motivación es el activismo. La persona busca ocultar la ausencia o pérdida de valor con un exceso de actividades que encubren lo que falta. Por ejemplo, trabajar excesivamente, aumentar las actividades sociales, etc. 3. Cuando ni la retirada ni la actividad son suficientes para soportar la pérdida de valor, surge la agresión que busca despertar la relación con lo valioso. Aquí aparece la rabia, como una forma de remecer con su fuerza la relación en peligro. Su objetivo no es, como en el odio, destruir al otro, sino por el contrario despertarlo para conservar la relación. 4. Reflejo de posición de muerto: resignación o agotamiento. Es la forma que vemos en la depresión mayor cuando la persona ya no lucha contra lo que le pasa, sino que baja los brazos y se resigna a una vida sin valor. Esto no es como la aceptación, que conlleva una percepción realista con el mundo y una evaluación de las posibilidades, soltando lo que no está en mi poder cambiar. En el caso de la resignación hay una actitud completamente pasiva que deja sin efecto la persona misma y su posibilidad de decisión y acción. La elaboración de la problemática que gatilla las reacciones de protección o, dicho de otra manera, la superación de las situaciones de pérdida de valor, requieren a nivel personal de la realización del duelo (algo que era bueno se ha perdido) y del acercamiento a los valores que tiene la vida. El confrontarse con algo que se ha perdido y que valoramos existencialmente. Para realizar este anhelo humano y dar respuesta a las preguntas existenciales que hemos descrito, esto es, para acercarse a lo valioso y sostener ese acercamiento, para poder gustar y amar la vida a pesar de la adversidad, se requiere de ciertas condiciones que se describen brevemente a continuación: 19

20 Relación: Para poder fortalecer la vivencia de valor fundamental es necesario ponerse en relación. La relación nace cuando me acerco a algo y le dedico tiempo. Todo lo que está en contacto con nosotros, lo que nos toca, produce un sentimiento y los sentimientos son, a su vez, la base de cualquier relación. La relación permite el contacto, da la estructura y despierta la dinámica y el interés. Además, protege. Es más fácil dejarse tocar si se está protegido. En relación se permanece juntos (Längle, 2008b). A través de las relaciones que establecemos con lo que viene del mundo (externo e interno) es que puedo sentir el valor de las cosas (al acercarme a ellas y dejarme tocar por ellas) y, a través de ellas, sentir el valor de la vida misma: el valor fundamental, que finalmente me conecta con la pregunta por el gusto que tengo por la vida. En AE se ha denominado a la relación que establecemos con la vida (y la conexión con su valor): relación fundamental. Tiempo: Los sentimientos necesitan tiempo para emerger y movilizarse. Es importante para la relación (de cualquier tipo) que se le dedique tiempo. Entregamos nuestra vida en su unidad de medida que es el tiempo a aquello que tiene valor para nosotros. Las relaciones viven de tener tiempo el uno para el otro. Cuando damos tiempo a cosas que pensamos que no nos importan hay una contradicción que se debe revisar. A veces no se ha reflexionado suficiente ni se ha explorado emocionalmente sobre aquello que se hace y que nos resulta pesado, agotador. Puede que haya un valor encubierto con el cual deberíamos relacionarnos más concientemente para poder tomar posición respecto de él y ubicarlo en su justo lugar en la jerarquía de nuestro sistema de valores. De esta reflexión puede surgir un cambio importante en la asignación de nuestro tiempo (es decir, de nuestra vida). La relación y el acercamiento requieren de tiempo para tener lugar. Tomarse tiempo para algo es el núcleo del acercamiento, la prisa impide el acercamiento. Cercanía: La cercanía nos invita a volcarnos hacia algo y, al revés, el volcarnos hacia algo exige acortar la distancia y ganar cercanía. La cercanía nos permite ser tocados, conmovidos y cuando algo nos toca se trata siempre de un sentimiento vital. 20

21 La distancia, como contraparte, tiene el efecto de frío e inaccesibilidad. Sólo a través del ser tocado puede realizarse la conexión con valores genuinos y personales. Esto es válido tanto para la relación con el mundo (personas, situaciones) como para la relación con uno mismo. A través de la cercanía con el propio cuerpo, con las ganas, con la emocionalidad, la persona construye el sentimiento de sí mismo. La cercanía es muy importante para la relación. Cuando estas condiciones se dan en suficiente medida, tenemos la posibilidad de acceder al valor fundamental y sentir el gusto por la vida. Esto nos permite a su vez el sentir la vitalidad y movilizarnos hacia el mundo en busca de más relación y cercanía. Es un círculo virtuoso que nos mantiene con ganas y alegría de vivivir, protegiéndonos de la depresión y capacitándonos para vivir las pérdidas (duelos) de manera constructiva. SÍNTESIS 2ª MF (extracto de Längle, 2004, p. 92) MOTIVO FUNDAMENTAL Movilizador ( La persona desea ) Instrumental psíquico/personal ( para eso ella necesita ) CONDICIÓN (y resultado en el feedback) La ACTIVIDAD personal RESULTADO De otras capacidades personales 2.VALORAR LA VIDA (Pregunta fundamental de la vida: yo vivo - Me gusta vivir?) Sentir la forma en que algo es: sentimiento EMOCION Sentir (con) Relación /conmoverse Tiempo/valores Cercanía/ calidez / ser acogido RELACIÓN FUNDAMENTAL Si falta Nostalgia Pesadumbre/ frío Depresión Para poder relacionarse: (Goce de vivir) Dirigirse a lo positivo Auto-acercamiento Auto-trascendencia Duelo por lo negativo Traer algo a uno Cuidado (cercanía) Compromiso En caso contrario: Responsabilidad Aversión Amor Retirada Disfrute Esfuerzo, rabia Alegría Desvalorización Gratitud Tercera Motivación Fundamental (3ª MF): Tener permitido ser sí mismo; la pregunta existencial por la persona. El SÍ a sí mismo. Toda persona tiene la vivencia de sí misma como un yo. No hay dos personas idénticas, cada ser humano tiene una cualidad única e irrepetible y, cuando se profundiza en ello, se tiene la vivencia de que la realización de este ser uno mismo es una tarea que debe realizarse solo y que no puede delegarse a otro. 21

22 De aquí surge la pregunta ontológica: Quién es este yo? De dónde viene? Lo podemos asir? Esta pregunta no puede ser respondida de manera definitiva, sólo podemos acercarnos a ella y traducirla en una mirada respetuosa de la individualidad propia y de los otros. En este nivel se trata de la dignidad de la persona (Längle 2008b). También en este ámbito, la pregunta existencial es diferente de la pregunta ontológica. En la pregunta existencial se trata de ir un paso más allá del hecho que vivencio que soy : Soy, pero Puedo ser yo? Lo tengo permitido? Me lo permito yo mismo? Tengo derecho a ser como soy? A comportarme como lo hago? Con esta pregunta entra en juego el tema de vivir en sociedad, la identificación, el encontrarse a sí mismo y la ética. Cómo vivir el ser como se es en libertad, de manera de corresponder a uno mismo, ser justo con uno mismo pero también con los demás? Tener permitido ser uno mismo significa, en última instancia, poder defender lo que uno hace, estar de parte de uno e identificarse con lo propio. Quien lleva consigo este sentimiento puede dejarse ver por los demás, está abierto a la mirada de otros sin temor a la exposición. La ética o moralidad de las personas se sustenta en este sentimiento de poder-dejarse-ver. A fin de lograr esta condición para la plenitud existencial, es decir, lograr dar un SÍ A LA PERSONA (a sí mismo), es necesaria la realización de una actividad personal, esto es, una actividad que surge del núcleo esencial de la persona. En este caso, en primer lugar (a) se requiere de una mirada profundizada de aquello con lo que me estoy vinculando (de mí mismo, del mundo). A ello le llamaremos contemplación. Esta mirada profunda requiere a su vez de una distancia (no podemos ver al otro si no damos un paso atrás; igualmente para uno mismo, no podemos vernos si no nos distanciamos y observamos lo que nos ocurre). En segundo lugar, (b) debe haber una actitud de tomarse en serio a sí mismo y a los propios sentimientos y emociones. Sólo de esta forma se puede estar de parte de sí mismo y lograr una delimitación frente al otro. Por último, una vez que se ha logrado activa y seriamente un acercamiento a la propia esencia, (c) la evaluación crítica (juicio) de sí mismo (del propio comportamiento) y la toma de posición respecto de sí mismo posibilitan que la autoestima (la valoración y aprecio de sí mismo) se ancle internamente. 22

23 Para encontrar y valorar lo propio se requiere necesariamente de la otredad, de aquello que no soy yo mismo y de lo que debo delimitarme. Sólo podemos lograr este proceso personal si somos capaces y estamos dispuestos a mostrarnos en nuestra esencia, lo que nos permite a su vez captar al otro mediante la intuición (o sensación fenomenológica). A esta actividad la denominamos en Análisis Existencial encuentro. Desde el punto de vista psicológico, hay dos funciones vinculadas a esta tarea existencial y que son imprescindibles para llegar a tener un lugar en la existencia que sea vivenciado como propio. La primera, mencionada arriba como parte del encuentro, es la (a) percepción fenomenológica o intuición (Spüren), que es una forma de entrar en contacto con el otro a través de la captación de la esencia de aquello que se enfrenta, usando la propia esencia como instrumento perceptivo. En segundo lugar, la (b) toma de posición personal frente a lo que somos confrontados en la existencia. La toma de posición personal requiere la evaluación y juicio sobre lo percibido para conservar la propia identidad. De esta manera se permanece vinculado al propio piso interior y se resiste a la influencia de otros poniendo en frente lo esencial, lo propio. En este punto adquiere especial importancia la temática de la evaluación de qué es lo correcto en el comportamiento propio y de los otros. Cómo puedo saber que un juicio sobre una determinada situación, persona o comportamiento tiene que ver con mi toma de posición personal y no con pautas externas, prejuicios o mi propia psicodinámica que me hace sentir la urgencia de ver las cosas de una determinada forma? Cómo puedo concluir que algo es correcto en una situación determinada? Desde el punto de vista del Análisis Existencial, la subjetividad de esta evaluación no la deja fuera de análisis ni le resta importancia. Por el contrario, la dimensión de la ética y la moralidad es central para la vivencia de lo personal, lo propio y auténtico. Sólo en la medida que puedo conectarme con la vivencia de lo correcto en cada situación es que puedo proyectar mi comportamiento de manera que me permita estar de mi parte y apoyar mis acciones de manera personal. La forma en que ocurre esta conexión es a través de la intuición (o sentir fenomenológico) y constituye una vivencia integrada que considera la dimensión noética (incluye el intelecto) y la emocionalidad. Cuando estamos en aquello que consideramos correcto de manera genuina, sentimos la sintonía 23