EL TRABAJO DOMESTICO DE LA MUJER DE SECTORES POPULARES URBANOS: E-L CASO DE LA POBLADORA DE EL AGUSTINO


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1 EL TRABAJO DOMESTICO DE LA MUJER DE SECTORES POPULARES URBANOS: E-L CASO DE LA POBLADORA DE EL AGUSTINO Alicia Trinidad Grandón José María Garc?a Ríos El interés por el "trabajo de la mujer" en América Latina es reciente y se deja sentir desde mediados de la década del 70, producto de la confluencia de distintos acontecimientos: l. - El surgimiento de movimientos feministas en diversos países de la región, que comienzan a cuestionar la vida cotidiana y realizan una labor de denuncia de la condición oprimida de la mujer, siendo uno de los ámbitos de la misma el trabajo doméstico -como un trabajo desvalorizado, no reconocido como tald la discriminación de la mujer en el mercado de trabajo, la condena a una doble jornada para quienes ingresan al mercado laboral El surgimiento de organizaciones femeninas gestionadas por mujeres en el mundo popular, como comedores guarderías infantiles, comités de salud, talleres productivos, que intentan satisfacer colectivamente necesidades que históricamente se han circunscrito al ámbito ~rivado del hogar, la alimentación, educación, salud, así como la de complementar los ingresos familiares para satisfacer las mismas, y que aparecen como alternativas viables para afrontar la sobrevivencia, sometida a fuerte tensión e incertidumbre con la crisis que afecta a los países de la región, aproximadamente, desde mediados de los años 70 hasta la actualidad.

2 3.- El protagonismo de las mujeres en estas organizaciones populares planteó tres demandas a los agentes dedicados al trabajo de promoción: por una parte. apoyarlas en un intento de lograr proporcionar los servicios colectivos más arriba señalados n la comunidad, fortalecerlas como organización; y. por otro, enfrentarse al problema de la subordinación de la mujer en nuestras sociedades. Sin embargo. las posibilidades de responder a estos requerimientos se veían limitadas por el vacío de conocicimiento existente en torno a esas otras dimensiones de la mujer popular. Este hecho puso en el tapete la necesidad urgente e ineludible de entrar a conocer en profundidad este sujeto y. en convergencia con el trabajo promocional, ir encontrando las respuestas más viables a estos roblem mas junto con las protagonistas. Estos acontecimientos se transformaron en fuente de motivación para los estudios que se empiezan a suceder cada vez con mayor frecuencia a partir de los años 80 en América Latina, y que tocan la participación de la mujer en economías campesinas, luego en economías urbanas y que más recientemente incursionan en otros ámbitos: participación social y política, la identidad, la sexualidad, la ideología, recuperación de la memoria colectiva de la participación de la mujer en la historia, etc. En nuestro caso particular, el interés por la mujer deviene del trabajo de promoción realizado con sectores populares, donde nos hemos visto fuertemente involucrados en el tercer acontecimiento anteriormente descrito, y que nos ha conducido a la tarea de realizar un estudio que se aboque a conocer a la mujer popular urbana en su participación en la familia, el trabajo y las organ'zaciones. Los resultados. se encaminan a responder a la necesidad de desarrollar un proceso educativo de revalorización de sí mismas como sujeto social a partir de su vida cotidiana y las condiciones en que ésta se lleva a cabo, en otras palabras, en función de su propia experiencia de su especificidad. La opción por la pobladora de El Agustino obedece, entre o- tras razones, a que este distrito resulta representativo de los sectores populares, en tanto es uno de los más pobres de Lima-Callao,

3 está entre los de mayor población y es uno de los pueblos jóvenes más ant'guos, que a 35 años de su masivo poblamiento. muchos de sus primigenios asentamientos no consiguen salir de su marginación urbana. a lo que se agrega nuestro conocimiento del barrio y las pobladoras por el trabajo educativo realizado en el sector. El presente articulo es parte del estudio antes mencionado y está referido específicamente al papel de la mujer agustiniana dedicada a las labores de casa. En la primera parte, exponemos de manera muy general el lugar que ocupa el trabajo doméstico en la división social del trabajo. La preocupación central de la segunda parte es desarrollar algunas reflexiones en torno al carácter que asume el trabajo del ama de casa de sectores populares urbanos en las sociedades periféricas. Y a partir de dichas reflexiones, esbozar ideas en torno. a cómo el capital aprovecha este trabajo para maximizar sus ganancias. P.. En la parte final, analizamos, a través del caso concreto del ama de casa de El Agustko, las condiciones y el modo en que realiza su trabajo doméstico, situación que -asumimos- comparte en general con las pobladoras de otros pueblos jóvenes del país y de distintos rincones de América Latina. 1.- El trabajo doméstico en general La reproducción económica de la soc'edad requiere del reemplazo de los medios de producción y de la vida, sometidas a desgaste. que deviene en la necesidad de creación de nuevos bienes y servicios. Intervienen en ella dos grandes procesos: el de la producc:ón y el de la reproducción de la fuerza de trabajo, que cristalizan en dos esferas de la división del trabajo, que define el ámbito de la producción para el varón y el de la reproducción de la fuerza de trabajo para la mujer. Esta división del trabajo produce también la separac'ón entre el ámbito público y el privado, el afuera y el adentro (Sullerot,

4 1970: 29-30). El significado del adentro es la reclusión al inte rior del hogar y la adjudicación del trabajo doméstico al servicio de la familia, y el afuera (de la casa) es un campo abierto a la actividad diversificada. al trabajo que produce riqueza (por intercambio o acumulación), a las artes, la polít'ca, la ciencia; por lo tanto, esta separación superpone una segunda dicotomía arriba/ abajo, que traduce una valoración diferencial para el hombre y la mujer, así como los campos de acción en que cada uno incursiona y. por ende, al trabajo que realizan. De esta desva1orizac:ón de la mujer y su trabajo ya encontramos antecedentes muy claros en la historia antigua de la humanidad. En Grecia, Platón y Aristóteles planteaban que la mujer era un ser inferior y que ello provenía de su calidad de productora de materia (hijos, vestuario y alimentos), con un status semejante al del esclavo, condición que menoscababa su racionalidad, inhabilitándola para el trabajo intelectual y, por consiguiente, la excluía de part'cipar en las actividades nobles de la ciudad: la teoría, la filosofía y la política, dejándola apta sólo para el trabajo doméstico "dentro del hogar" (máxima que también se proclamaba en Egipto y Roma), (Ibidem: 27-28). La ideología dominante se ha encargado tempranamente de justificar la discriminación de la mujer, así como de subestimar el trabajo doméstico, como variante del trabajo manual. La desvalorización del trabajo doméstico subsiste a pesar de que constituye una producción socialmente necesaria. En las sociedades basadas en la mercancía "no se le considera frabdjo", porque se encuentra fuera de la esfera del intercamb'o y del mercado. El trabajo doméstico en la familia asume la forma de producción de valores de uso (bienes y servicios), para el consumo directo inmediato y privado. Comprende las tareas de cuidado de la ropa (lavar, planchar, coser), aseo de la vivienda, abastecimiento y preparación de alimentos, socialización de los hijos, cuidado de la salud y atención del marido. Pese a no ser considerado un trabajo de valor económico en nuestras sociedades, tiene una participación trascendental en la reproducción de la fuerza de trabajo:

5 Participa en la reconsti~ucidn o mantención del trabajador como tal, transformando las materias primas, compradas con el ingreso familiar -que socialmente se responsab'liza al varón de conseguido- en valores de uso aptos para el consumo inmediato, que satisfacen 'las necesidades de alimentación, vestuario, vivienda, higiene, cuidados de la salud. Participa de la reposición de la fuerza de trabajo, mediante la crianza de los hijos que supone cuidarlos, educarlos, a- tender su salud, mantención y socia1:zarlos de acuerdo a las pautas que los convertirán en hábiles trabajadores y ciudadanos de acuerdo a las aptitudes técnicas y culturales precisadas por el capital. Sin embargo, este trabajo dedicado a la reproducción directa de la fuerza de trabajo, queda disimulado (al no ser remunerado permanece invisible). No obstante, si la mujer no lo realizara, semejaría necesario comprar los bienes y servicios que él produce á un tercer trabajador y, ciertamente, el salario no cubrirá los mínimos de subsistencia. 2. Et trabajo doméstico en sectores populares urbanos En sociedades periféricas, el trabajo doméstico de la mujer urbano-popular asume ciertas peculiaridades dados por su doble inserción: en una clase subalterna y en un país de economía de0 pendiente. En estos países, el capital se interesa por la reproducción de sólo una parte de la fuerza de trabajo (proporción que se ha reducido durante los últimos años por la aplicación de políticas económicas de inspiración neoliberal). Así, una vasta proporción de la población urbana, es remitida a otras formas de producción y = la familia, y dentro de ella, ésto se vincula al trabajo productor de valores de uso para el consumo directo, para lograr la reproducción de la unidad familiar que alcanza niveles precarios. Por otro lado, la fuerza de trabajo asalariada alcanza, en términos promedios, un nivel de ingresos bajo (que también se ha reducido por la caída de los ingresos reales), que sólo cubren una parte de las necesidades de reproducción de la fuerza de trabajo,

6 remitiendo la otra parte a la familia y, en especial, al trabajo de la mujer. Así, vemos que en ambas fracciones de la clase trabajadora en la ciudad, la mujer asume parte importante de la reproducción directa de la fuerza de trabajo. la que no se remunera. y que en ambos casos tiendt a ampliarse por las dificultades de absorción de mano de obra del aparato productivo, así como por la caída de los ingresos, que afectan también las condiciones materiales en que la mujer lleva a cabo las labores del hogar. El trabajo doméstico de la mujer popular urbana realizado en estas condiciones combina una serie de características que lo tipifican y diferenc'an del realizado por mujeres de otras clases sociales (1 ), así tenemos que: 1. es un trabajo intensivo. 2. de mayor duración. 3. cualifica a la familia como una unidad de producciónreproducci6n. 4. es estereotipadamente femenino. 1. El trabajo del ama de casa asume un carácter intensivo dado que: a) Lo realiza la mujer y no se delega en personas ajenas a la familia. porque los ingresos no permiten la compra de servicios a terceros. b) Las condiciones materiales en que se desarrolla el trabajo doméstico en la ciudad son mayoritariamente precarias y van a hacer más dificil y pesado el trabajo de la mujer ex'giéndole mayor tiempo y energías. (1) Carácter que no es privativo del trabajo domestico de la mujer popular urbana, también lo es para la mujer campesina.

7 Los déficits de la vivienda en relación al material de construcción, dotación de agua, desagüe y energía eléctrica, van a afectar las tareas del ama de casa en tres niveles: el aseo, la salud familiar y el mantenimiento. c) La caída de los ingresos y las crisis (situaciones habituales en las sociedades dependientes), la mujer las enfrenta con una estrategia de ampliación de las actividades que constituyen trabajo doméstico entrando a producir nuevos bienes y servicios de esa esfera que antes adqu'ría en el mercado, como vestuario, alimentos, entre los más recurridos. De esta manera, la sobreexplotación que caracteriza a estos períodos no sólo alcanza al trabajo del varón (que se ve obligado a ampliar su jornada laboral, ejecutando muchas veces más de un trabajo), sino también a la mujer que debe extender su jornada de trabajo doméstico. d) No disponen en forma generalizada de artefactos electrodomésticos que puedan facil'tarles el desarrollo de las tareas de reconstitución cotidiana de la fuerza de trabajo. Ello implica que todo el trabajo es hecho en forma manual, por 10 tanto, lleva a un mayor gasto de tiempo y energías. e) A las tareas de la reproducción directa de la fuerza de trabajo, la mujer incorpo~a otras de orden menor tendientes a elaborar y vender un producto para complementar el ingreso familiar. Situación que se acentúa y extiende entre las amas de casa en tiempo de crisis, quienes desarrollan actividades que, por lo general, constituyen extensiones de su rol domést'co. 2. Las condiciones que hacen intensivo al trabajo de la mujer también contribuyen al alargamiento de la jornada de trabajo, que se extiende por sobre el standard internacional de ocho horas y que también sobrepasa con creces las 48 horas laborales semanales, ya que el ama de casa no queda eximida de estas labores sábados, domingos y feriados.

8 . La reproducción de bienes y servicios en que deviene el trabajo doméstico de la mujer de sectores populares urbanos no permite cualificar a la familia sólo como una unidad de consumo. El ama de casa produce una serie cie bienes y servicios que se encuentran en el mercado. pero que no son accesibles a la clase trabajadora y que por tratarse de satisfactores de necesidades básicas como alimentos, vestuario, cuidados de la salud, no se visualiza otra alternativa que el trabajo de ella, quien además part'cipa como trabajadora familiar no remunerada en pequeñas unidades productivas constituidas por el grupo familiar y/o elaborando algunos productos menores para la venta, cuyo objetivo es complementar el ingreso. a. Es un trabajo estereotipadamente femenino, donde la división del trabajo por sexo marca taxativamente. estas actividades para ella. Así, cuando el ama de casa delega algunas tareas, éstas recaen en otra mujer de la familia. Pudiendo colegirse una gran conformidad con este rol, que en términos ideológicos se justifica como inherente a la condición de la mujer, qu'en por su sexo y por su aptitud de dar a luz le corresponde. por extensión, todo el trabajo de atención a la familia y el hogar, justificación que naturaliza un hecho social. 3. El caso de la pobladora de Ed Agustino 3.1 La famitia agustinbna y su contexfo Declarado distrito en 1965, El Agustino está formado por el espacio que rodea al cerro con el mismo nombre, con una irregular demarcación que deja fuera los terrenos más rentables. Recoge áreas anteriormente pertenecientes a las jurisdicciones municipales de Ate y Cercado de Lima, y su ubicación -a sólo 15 cuadras de la Plaza de Armas, lindando con la Carretera Central y a un paso de "La Paradau- ha favorecido su rápido crecimiento. El período intercensal acusa claras tendencias para el distrito: gran aumento de la población, tugurización y hacinamiento crecientes, así como un claro predominio del sector servicios en

9 la distribución ocupacional. Dkhas tendencias lo perfilan como hábitat casi exclusivo de sectores populares pauperizados. Su difícil topografía unida a la situación legal de los terrenos de la ex-hacienda de Riva Agüero -ubicados al pie del salitroso cerro- han confluido para que su poblamiento, iniciado desde la década del 40. fuera caótico, sin trazado urbanístico ni infraestructura previa y lo realizaran mayormente los estratos más pobres de la ciudad, venidos del campo o de los tugurios del centro de Lima, los únicos que, por no tener nada que perder más que su falta de espacio para vivienda, se han arriesgado a vivir y construir en terrenos de propiedad no saneada legal ni físicamente, soportando las carencias urbanísticas más graves y las más penosas dificultades de acceso. Pese a su céntrica ubicación y a los procesos de remodelación habidos justamente entre ambos censos, para 1981 El Agustino toca fondo: se coloca junto con Carabayllo, en el escalón más bajo de la ciudad capital, al alcanzar el más alto índice de pobreza relativa entre los 31 distritos de la Gran Lima. De esta manera, El Agustino es, en la actualidad. un inmenso "Pueblo Joven" cargado de años, gentes y problemas. Las características de la familia de El Agustino en 1984 Cada hogar cobija en la actualidad 7 personas (en promedio), siendo cuatro de ellos hijos del ama de casa. Hay familias extensas en casi la mitad de los hogares (46%) y en igual proporción de hogares vive una familia nucle'ar compdeta (ambos cónyuges y sus hijos). El otro grupo (8% restante) está compuesto por familias nucleares incompletas (madre e hijo sin cónyuge varón). La cuarta parte de los hogares están a cargo de una. jefa sola (24%). de los cuales el 16% están conformados por familias extensas y 8% por familias nucleares incompletas. Las edades promedio de los jefes son 41.5 años para la esposa y 43 años para el esposo. En la mayoría de las famil'as hay menores (de O a 5 años, en el 53% de los casos) y escolares

10 (de 6 a 13 años. en el 64% de los hogares), pero no ancianos (solo en 8% de los casos hay algún mayor de 64 años). Y es abrumadora la presencia de menores de edad (de O a 17 años): los hay en el 91 % de los hogares agustinianos, y el promedio es de tres menores por familia. El índice ae masculinidad es La situación laboral presenta los siguientes rasgos: en las tres cuartas partes de los hogares trabajan dos o más miembros. Las mujeres comprenden el 37% de la PEA. Las ocupaciones de las madres insertas en el mercado de trabajo son en un 869% trabajos por cuenta propia frente a un 39% de esposos en la misma categoría, lo que da una clara idea de cómo los miembros de las familias agustinianas tienen en gran medida que generar sus propios empleos para atender la sobrevivencia, lo que es especialmente notorio para el caso de las mujeres. Las amas de casa de El Agustinp Desde el punto de vista que aquí estamos analizando -el del desempeño del trabajo doméstico por la mujer- los resultados de nuestra investigación nos llevan a distinguir tres tipos de amas de casa: 1) las que se dedican como actividad principal "su casa" 2) las que realizan trabajo generador de ingreso fuera de la casa 3) las que desarrollan actividades generadoras de ingreso dentro de su vivienda. Ahora, no todas las pobladoras asumen el rol de amas de casa de la misma manera, de acuerdo a cada tipo surgen formas y usos de tiempo diferenciales en el ejercicio de los quehaceres domésticos, como queda claramente graficado en el cuadro siguiente:

11 CUADRO N? 1 TAREAS DOMESTICAS QUE ASUME EL AMA DE CASA (2) AMAS DE CASA TAREAS PNP" Trabajan hri. Trabajan sólo de su, SU casa casa - Preparar: desayuno almuerzo lonche cena - Cuidado, alimentación, aseo de los bebés - Limpieza de la casa - Hacer compras del mercado - Servir las comidas: desayuno almuerzo lonche cena - Lavar ropa - Planchar + coser + tejer - Lavado de vajilla Sin datos ' En el análisis que sigue. nos referiremos exclusivamente al,. grupo de mujeres que se dedican sólo" a su casa, que constituyen en la actualidad el 53%. del total de amas de casa de El Agustino. En él mostraremos cómo se concretan en estas pobladoras las dimensiones del trabajo doméstico para la mujer popular, señaladas en la segunda parte de este artículo. (2) Todos los datos que.presentamos en esta tercera parte concernientes a!a situación de la mujer. y la familia de El Agustino, provienen de la recolección de datos efectuada para nuestra investigación en curso, con una tabulación provisional de 120 casos de los 140 que componen nuestra muestra representativa de hogares para 1984.

12 3.2. El trabajo doméstico de las amas de casa de El Agustino A. El carácter intensivo del trabajo doméstico 1) El trabajo doméstico es de responsabilidad de la pobladora agustiniana. La mayoría abrumadora de las amas de casa asumen solas, individualmente, la mayor parte de las tareas que componen la carga doméstica (91%) y son pocas las que han logrado liberarse de un volumen significativo de estas lares (2%). Si examinam.os la carga doméstica del ama de casa extraída de un día cualquiera, advertimos que está constituída por un gran volumen de tareas, de naturaleza dispar( como queda de manif'esto en el cuadro que viene a continuación) y de ejecución simultánea para muchas de ellas. CUADRO N? 2 ACTIVIDADES DIARIAS MAS COMUNES DEL AMA DE CASA HORARIOS Y ACTIVIDADES %de ldrcas que asume por sí sola Hace limpieza de la casa (ordena. arregla) Levantan y asean a los niños y los alistan para el colegio (donde hay escolares) Se levanta a!as 6:20 en promedio Compra el,pan 23% Prepara el desayuno 88 % Lava la vajilla 30% Sirve el desayuno 70% Cargan agua paro e! dia (en los hogares quc no tienen agua corriente) Cambian pañales, lavan al bebé, preparan el biberón y lo alimentan (donde los hay) Aseo y arreglo personal de algunas madres antes de ir al colegio a dejar a sus hijos

13 H O R A R I O S Y A C T I V I D A D E S % de tareas que asume por sí sola Hace las compras del mercado 95% Prepara y cocina el a'muerzo 100% Alimenta y cambia al bebé (donde lo hay) 100% Sirve el almuerzo 92 % 52 % 27 % 22% Tejen 15%. Cuidan y cambian al bebé (donde lo hay) 60% Ayudan a los niños en sus deberes escolares (relativo a los hogares con nifios en el colegio) 50% Dar de comer a las aves (las que crían) 90% Cambiar y atender al bebé (donde lo tienen)100% Compra pan para el lonche 23 % Prepara el lonche 55% Sirve el lonche 55% Reparan o calientan la comida 60% Sirve la comida 83 % Hace dormir a los chicos (donde los hay)50% Lava la vajiila 22%

14 Aunque el cuadro nos exime de mayores comentarios en relación al gran volumen de tareas que componen la carga doméstica. en realidad resume en las 28 labores más comunes, una jornada que en algunos casos consta hasta de 48 quehaceres. El hecho que estas labores concentren su desarrollo al in- \ terior del hogar, no debe ocultamos su carácter dispar, así por ejemplo, es distinta la disposición a que se ve exigida el ama de casa cuando hace las compras del mercado, cuando cuida a sus hijos o cuando realiza el aseo de la casa. Mientras las compras le demandan el uso de la racionalidad matemática y económica, sus hijos requieren de su intu'ción y sintonía emotivoakctiva, y el aseo de la casa le plantea "sacarle punta al ingenio" para poner orden y limpieza en medio de las precarias condiciones de su vivienda. En suma, el trabajo doméstico precisa poner en funciones habilidades diversificadas. Para dar abasto en el lapso de su jornada diaria de trabajo doméstico a la satisfacción de las neces;dades de reproducción cotidiana de la familia, la mujer popular se ve en la necesidad de ejecutar simultáneamente la mayor cantidad de tareas que le sea posible a la vez, dado que no cuenta con ayuda en la mayoría de las familias, y que socialmente se le exige -a la mujerla realización de todos esos quehaceres. Una imagen que nos puede ayudar a comprender lo stressante de esta situación, es ia invención capitalista del chofer-cobrador de ómnibus, quien debe atender s:multáneamente a las dificultades y riesgos del tráfico urbano, los pasajeros que suben y bajan, y efectuar las operaciones de cobro, cambio y extensión del boleto. 2) Aún cuando hemos encontrado que la vivienda de las familias cuya mujer declara como ocupación principal "su casa" es, en promedio, algo mejor que las de la otra gran mitad de las familias del distrito (aquellas en que la mujer desempeña además un trabajo generador de ingresos), su situación no es nada halagüeña. Como veremos, las condiciones materiales de las viviendas de El Agust'no no hacen sino incrementar el trabajo del ama de casa.

15 - En un lote cuya superficie promedio no es excesivamente pequeño (94 m2), se levanta una vivienda que ocupa en la mitad de los casos sólo parte del área del lote. E.1 área m:edia construída no alcaza los 75 m' y en un 21% de los casos la vivienda tiene menos de 30 mz construidos. - La mayoría de las viviendas están sin terminar y, prácticamente, dos tercios sólo cuentan con techado provisional como lo indica,el cuadro siguiente. CUADRO. N? 4 MATERIAL PREDOMINANTE EN LAS VIVIENDAS 1. Estera 13% 13% 1. Estera 41% 41% 2. Madera Madera/Quinclia Adobes Eternit 7 6.t 4. Ladrillo/Concreto Aligerado La predominancia de los materiales semiprecarios y precarios utilizados en la construcció~ de las viviendas que apreciamos en el cuadro N", hace muy difícil mantener el aseo del hogar, ya que tales materialles acumulan fácilmente insectos y polvo en las rendijas haciendo práicticamente imposible su total eliminación. No es preciso recordar cómo ello repercute, a su vez, en la salud familiar, pues es conocida la directa relación entre deficiente higiene y mayor incidencia de enfermedades. A- demás, la insuficiente protección contra el clima y las diferencias de temperatura -que los m'smos brindan- derivan en un deterioro más acelerado de los muebles y utensilios del hogar y en un incremento de las afecciones broncopulmonares e intestinales. - Un daño semejante ocasiona la insuficiente distribución de ambientes, así por ejemplo, la falta de un lugar exclusivo para cocina, implica que el humo, la grasa y los olores invadan otros ambientes afectando personas y enseres, situación que aqueja al 32% de estas familias.

16 - La cantidad de dormitorios para la numerosa familia también deja mucho que desear, presentándose un agudo problema de hacinamiento y promiscuidad, que grafican los datos siguientes (véase cuadro No 5). CUADRO No 5 NUMERO DE DORMITORIOS POR VMENDA Número de dormitorios % % Viviendas Acumulado Xingún ambiente exclusivo de dormir 20% 20% Un solo dormitorio Dos dormitorios Tres dormitorios 1 O 94 Cuatro y más dormitorios CabR señalar que a ese 20% de familias que duermen todos en un ambiente "para todo uso", se suma un 58% de familias cuya vivienda tiene algún dormitorio donde duermen de tres a ocho personas. En el 22% restante se cuenta con un dormitorio para una o dos personas, con lo que sólo una quinta parte de las familias puede evitar una situación de promiscuidad. Esta insuficiencia de ambientes para dormir, cocinar, Ilevar a cabo la higiene personal y una sala (donde departir. escuchar radio, ver T.V. o, por último, sentarse a descansar con cierta soltura), conlleva una aglomeración de personas y enseres que obstaculiza las labores del ama de casa, y pone serios impedimentos a que el hogar cumpla las funciones de proporcionar tranquilidad, espacio ~ersonal, relax y reposición de energías. De esta manera, no sólo se encuentra amenazada la salud física. sino también la salud mental. - En cuanto a la dotación de servicio de agua, desagüe y electricidad domiciliarios, no tenemos datos tabulados para 1984 pero, dado el lento avance de los proyectos de implementación de dichos servicios en los asentarnientos populares, podemos considerar semejante la situación actual a la que arro-

17 jaba.nuestra encuesta de 1977 para 1000 hogares: apenas el 50% tenía agua domiciliaria, sólo un 28% contaba con instalación regular -con medidor- de energía eléctrica y no llegaban a 6% las viviendas que disponían de la más costosa de las instalaciones, el desagüe. Por esta vía se ve incrementado el esfuerzo que demanda para el ama de casa agustiniana eliminar los desechos y mantener limpia la vivienda: la falta de desagüe le obliga a cargar pesados baldes que vaciará en los buzones de la pista, cuando no los vierte frente a su propia casa, generándose así focos de infección adyacentes a las viviendas. Si pensamos en el elevado número de familias que se ven obligadas a cargar el agua hasta sus viviendas. nos daremos cuenta que esas mujeres -pues en ellas recae, principalmente. dicha tarea- invierten una cuota adicional de tiempo y energías y que, consiguientemente, sólo van a poder hacer un uso restringido de este líquido tanto en el aseo familiar como en la limpieza del hogar y sus utensilios, afectándose también, por ese lado, la higiene y salud familiar, así como el mantenimiento de los enseres de la casa. A esto se agregan los problemas de contaminación por el acarreo y almacenamiento sin garantías de conservación adecuada del agua. La instalac'ón deficitaria o inexistente de energía eléctrica, además de restringir el uso de artefactos que aliviarían algunas labores, redundará, por una parte, en dificultades para la ejccución de actividades en el horario vespertino-nocturno dada la mala iluminación y, por otra, en aumento de los riesgos de accidentes por cortocircuitos o por utilización de iluminación por llama (vela, candil, mechero o kerosene). 3) Las labores domésticas del ama de casa agustiniana son intensivas en trabajo manual, ya que carecen de~electrodomésticos que puedan liberarlas o ayudarlas en el desarrollo de algunos de estos quehaceres, especialmente en los que dicen tener relación con la. preparación de las comidas que atan más a la mujer a la casa por la cantidad de horas que le consumen (qué sólo en la preparación del almuerzo le lleva alrededor de dos horas y media).

18 Así tenemos que el 78% de las mujeres utiliza cocina a kerosene (y sólo un 19% coc'na a gas). artefacto que no le significa de ninguna manera ahorro de tiempo. Lo mismo ocurre con el refrigerador, del que sólo disponen alrededor de un 19%. situación que se traduce en mayor trabajo, en tanto demanda salir a hacer mercado varias veces por semana, así como cocinar más de una vez diariamente, por la imposibilidad de conservar los alimentos. Para realizar el lavado de ropa y el aseo de la vivienda. que están entre las tareas más frecuentes del ama de casa. tampoco disponen de los implementos auxiliares necesarios. 4) Al trabajo de atención del hogar, los hijos y el marido. la mujer agustiniana agrega otras tareas cuya finalidad es ahorrar y se centran en la confección de prendas de vestir para la familia: costura. tejidos y crianza de aves de corral. Dado el bajo nivel de ingresos y también como una forma de enfrentar la caída del salario real, las amas de casa desarrollan otras actividades, donde elaboran productos para la venta u ofrecen servicios como los que mostramos a continuación: CUADRO No 6 ESTRATEGIAS DE CAPTACION DE INGRESOS DE LAS AMAS DE CASA TIPOS DE ESTRATEGIAS % de amas de casa que las Venta de marcianos Tejer Coser ' Lavar ropa Dar.pensión Vento de otros a!imentos Otros Encontramos que un total de 42.5% de amas de casa agustinianas desarrollan estos t'rabafós complementarios, que como podemos apreciar se vinculan primordialmente a su rol doméstico y las funciones de velar por la alimentación, la salud y el

19 vestuario. Los apremios económicos obligan a un grupo significativo de estas mujeres a realizar dos o más actividades (12. 11%). En.consecuencia, vemos que el trabajo que realiza la mujer en la familia popular, hace de ésta una unidad de producciónconsumo, en tanto ella produce bienes y servicios para satisfacer las necesidades inmediatas del grupo familiar, así también como para ofrecerlos en el mercado como una estrategia de captación de ingresos, para contribuir a la reproducción de esta unidad. B. Un trabajo e larga duración Las condiciones ya examinadas en el caso concreto del ama de casa de El Agustino, que tornan intensivo su trabajo doméstico, conducen finalmente al ejercicio de una prolongada jornada de trabajo que alcanza, en promedio, una duración de trece horas 20 minutos diarios (3), superando con creces las 8 horas laborables diarias, duplicando de esa manera la jornada semanal del obrero, en tanto la mujer no descansa sábados. domingos ni feriados, laborando en promedio 93 horas 20 minutos. Para reponerse de esta extensa jornada, la pobladora-ama de casa duerme en término medio 7 horas y 45 minutos, lapso que nos puede llevar a pensar -erróneamente- que dispone casi de las 8 horas recomendables de descanso, pero no olvidemos las condiciones de estrechez, hacinamiento y promiscuidad a que se encuentra sometida y que, por ende, le impiden "un sueño reparador". Repuesta en forma precaria, quizás un poco cansada. debe levantarse alrededor de las 6 y 20' de la mañana y comenzar a desplegar su trabajo que durará más de trece horas... y así todos!os días... (3) Para ca!cular las horas de trabajo doméstico hemos descontado el tiempo empleado en recreación y descanso (ver T.V., leer diarios, re. vistas, reposar y hacer siesta, etc.).

20 C. Un trabajo estereotipadamente femenino Los efectos de la crisis no han alterado la división del trabajo por sexo tradicional al interior del hogar, a pesar de que un número creciente de pobladoras se han visto obligadas a incorporarse al mercado laboral durante los últimos ocho años (pasando de un 41.3% en 1977 a 47.5% en 1984). y en el caso de la mujer que se dedica con exclusividad a los quehaceres de la casa, ella ha visto ampliarse el volumen de sus obligaciones en ese ámbito como ya anteriormente señalamos. En consecuenc'a, el trabajo doméstico en los hogares de El Agustino continúa siendo de exclusiva responsabilidad de la mujer. Primeramente, como ya anotamos, porque sobre un 90% a- sume más de dos tercios de las labores de casa. y de ese grupo tenemos que un 68% de los casos, el ama de casa asume la totalidad del trabajo doméstico. Y cuando ella recibe ayuda o delega trabajo éste recae, por regla general, en otra mujer. tratándose en la mayoría de los casos de su hija como podemos apreciar en el cuadro siguiente: CUADRO Nu 7 VOLUMEN G%: TAREAS DELEGADAS POR EL AMA DE CASA (-1) Persona que Delega todo Delega más Delaga dc 7 Delega de 3 ayuda el trabajo de 12 tareas a 12 tareas a 6 tareas MARIDO O O O HIJA 1 O 4 HIJO O o o HERMANA O O 1 MAMA O O O (Las cifras hacen referencia al númcro de hogares en que recibe colaboración el ama de casa). (4) Las tareas aludidas corresponden a un total de 19 que repartian en los ámbitos de preparación de!as diversas comidas del dia. cuidados de la ropa, atención de los menores y educación de los mismos, aseo de la vivienda y cuidados de la salud.

21 La- ayuda de la hija reviste gran importancia también en terminos cualitativos, ya que se centra en las tareas más pesadas, que requieren mayor tiempo y dedicación, como preparar el almuerzo, lavar platos, hacer aseo, así como en el cuidado de sus hermanos menores. Ella cumple muchas veces un papel supletorio que va desde asumir dos tercios del trabajo doméstico, hasta la totalidad de estas responsabilidades cuando la madre trabaja fu.era del hogar. Sólo cuenta con la colaboración del esposo en un 5% de los hogares, quien desarrolla en promedio tres tareas, que en todos los casos se vinculan más al rol tradicional del varón: de representar a la familia ante entidades de la comunidad y ser el poseedor del conocimiento, que para este caso se traducen en ejercer de apoderado de los hijos en el colegio y ayudar a éstos en sus deberes escolares. Se mantiene la tendencia a que sea la mujer quien asuma con exclusividad el trabajo doméstico y continúa fuertemente arraigada la representación colectiva que refuerza este hecho -que se trata de actividades inherentes a su condición de mujer-. La mayoría de las amas de casa entrevistadas manifestaba una conciencia de conformidad, en expresiones como las siguientes: «<Me siento bien, ya que es el deber de una ama de casa y lo tengo que afrontar» «Feliz, porque vm a mis hijos crecer, los veo educarse, veo a mi esposo llegar de su trabajos «Me siento bi,en, ya que la mujer da nacido para hacer de mamá y esposa y hacer todas las cosas de la casa» ((Alegre, porque la casa está limpia y m,e siento corno dueña, manr do a mis hijos» «[Tranquila! [Nada me molesta, ni los rateros!» Tal conformidad resulta contradictoria con los sentimientos de experimentar este trabajo como muy prolongado, repetiti-

22 vo, agobiante, no mostrando una disposición a rebelarse. Sólo un 25% de las amas de casa entrev'stadas exteriorizó rechazo hacia ese rol y a veces en forma muy gráfica: «Cansada, agotada, siempre con sueño, sin ganas de salir, ni con mi esposo» «Muy cansada, a veces frustrada, porque por mas quc se trabajc nunca se termina y todavía el esposo dice: 'ipero si no haces nada! de qué te cansas?'; por eso es que a veces una no tiene ánimo ni para arreglarse» A modo de conclusiones, en base al análisis desarrollado en torno al carácter del trabajo doméstico del ama de casa de sectores populares urbanos, podemos plantear que: Los rasgos que asume el trabajo de la mujer popular se presentan sólo parcialmente para el caso del ama de casa de otras clases sociales, dado que su mayor nivel de ingreso familiar le permite ejecutar dichas labores en condiciones materiales más favorables (de vivienda y equipamiento, acceso a artefactos electrodomésticos), así como adquirir bienes y servicios en el mercado (alimentos preparados o semielaborados. vestuario, m,edicinas, lavandería, contratación de empleada doméstica en quien se delega parte importante de esas responsabilidades), que las amas de casa populares se ven obligadas a producir por sí mismas por las razones ya latamente expuestas. 2. Por consiguiente, el volumen de trabajo reproductivo que realiza la mujer popular es mayor así como también la cantidad de bienes y servicios que ella produce; por lo tanto, su a- porte a la reproducción directa de la fuerza de trabajo resulta tarnbih de mayor cuantía. En consecuencia, como el salario no cubre todas las dernandas esenciales de la reconstitución y la reposición de la fuerza de trabajo en sectores populares, se acrecienta por la vía del trabajo doméstico del ama de casa, la extracción de trabajo a la clase trabajadora, prolongándose de,esa manera, también, la explota.- ción a la mujer-esposa del obrero.

23 3. En el contexto de la crisis actual que vive el país (con índices crecientes de desempleo, subempleo, inestabilidad laboral, inflación, caida constante de los ingresos reales). las repercusiones más inmediatas para los sectores populares son el deterioro da sus condiciones de vida y. por ende, la caida de los n'veles de reproducción de la fuerza de trabajo. Esta situación, para la cual no se avisora una evolución favorab1,e a corto o mediano plazo, no hará más que acrecentar el volumen de trabajo de la pobladora-ama de casa de El Agustino y de los sectores populares en general, como una fórmula para lograr la reproducción d.e la unidad familiar. Esto significará la acentuación de varias de las características analizadas de dicho trabajo. Se hará más intensivo y, por lo tanto, se extenderá la duración de la jornada de trabajo doméstico. Se remarcará su carácter de unidad productora y reproductora, como estrategia de sobrevivencia para afrontar la crisis. Y, en ese mismo sentido, un número mayor de amas de casa se verán precisadas a ingresar al mercado laboral, sumando al rol tradicional de amas de casa el de proveedoras.

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