Palabras clave: Paternidad, maternidad, Problemática silenciada del hombre, Supuestos Falsos.


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1 NUEVAS FORMAS DE PATERNIDAD: PATERNIDAD RECUPERADA O PA(MA)TERNIDAD? RESUMEN Lic. Ana Sáenz, Lic. Andreas Schäfter y Lic. Fabio Tiranti La paternidad como la maternidad es una construcción socio-histórica acorde con el sistema social que la crea. Tal y como nos muestra el esquema de los Supuestos Falsos de la Dra. Cucco, en el sistema capitalista la paternidad constituyó una de las expropiaciones que padeció el hombre, ya que la construcción del rol del hombre trabajador eficaz lo alejó del hogar, perdiendo la relación con los hijos e hijas convirtiéndolo en mero proveedor económico y figura disciplinaria sancionadora. Se han producido importantes cambios en la sociedad con respecto a la temática de los roles y ya son muchos los hombres que desempeñan la función de ser padres de otra manera. Sin embargo, en el trabajo con Grupos de hombres y en las Escuelas para madres y padres constatamos cómo la sombra del rol asignado hegemónico cabalga aún sobre los modelos actuales de paternidad, generándose, junto a cambios positivos, nuevas distorsiones en el ejercicio del rol. Vemos que se están reproduciendo formas de cuidados encaminados a la construcción del sujeto dependiente, propias del modelo hegemónico. Esto hace que se nos planteen algunos interrogantes: Qué entienden los hombres hoy por paternidad? Qué malestares cotidianos, asumidos como normales por generalizados (Normalidad Supuesta Salud), están viviendo hoy los hombres en el desempeño de esta tarea? Se sienten los hombres verdaderos protagonistas de las tareas de cuidados? Considerando la Problemática silenciada del hombre Se trata de una recuperación de la paternidad saludable o de una reproducción del modelo de crianza (maternidad hegemónica) hacia la construcción de sujetos dependientes para el mercado? Objetivos: Brindar algunos aportes para la reflexión sobre la paternidad hoy, a la luz de los aportes de los Supuestos Falsos de Mirtha Cucco. Favorecer la búsqueda de alternativas en la construcción de una paternidad saludable, superando perfiles hegemónicos disociados. Palabras clave: Paternidad, maternidad, Problemática silenciada del hombre, Supuestos Falsos. 1

2 A MODO DE INTRODUCCIÓN Muchos han sido los cambios en los roles femenino y masculino en los últimos años, siendo también significativas las transformaciones que se han operado en el concepto de paternidad y su ejercicio. El modelo de padre proveedor económico y figura disciplinaria sancionadora, construido en el sistema capitalista a partir del rol asignado-asumido de trabajador eficaz, está en proceso de transformación, y ya son muchos los hombres que desempeñan la función de ser padres de otra manera. Sin embargo, en nuestro trabajo con Grupos de hombres y en las Escuelas para madres y padres, constatamos cómo la sombra del rol asignado hegemónico cabalga aún sobre los modelos actuales de paternidad, generándose, junto a cambios positivos, nuevas distorsiones en el ejercicio del rol. Un hombre telefonea a su compañera desde la casa: Nuestra hija no quiere ponerse el vestido que le has dejado preparado, se niega en rotundo, qué hago? Después de darle instrucciones sobre cómo convencerla, la mujer le pide que le pase el teléfono a la niña para que lo hablen ellas. Discuten un rato y termina diciéndole al padre que tiene poca habilidad con su hija. Un hombre está al cuidado de su hija en un parque, a una distancia, la madre está disfrutando de un tiempo de placer con sus amigas conversando. La niña se cae, se hace daño, llora, momento en el que la madre se levanta como un resorte y acude a consolarla. El padre hace ademán, sin palabras, de que se quede sentada, pero, ante la reacción de la mujer, permanece pasivo con expresión de Para qué estoy yo aquí!, pero no dice ni hace nada. Un hombre comenta con un compañero que se queda en el trabajo más horas de lo que corresponde a su jornada laboral porque prefiere llegar tarde a casa para evitar el marrón de la tarea doméstica y los deberes con los hijos, que significa siempre acabar discutiendo. Estas escenas de la vida cotidiana fueron las que eligieron para representar y analizar, mediante el recurso de Juego dramático, un grupo de hombres y mujeres de una Escuela para madres y padres que estábamos llevando a cabo en Bilbao, mientras elaborábamos esta comunicación. Corresponden a la reunión en la que se abordan las contradicciones actuales en los roles masculino y femenino. 2

3 Qué lleva a los hombres a adoptar una postura de pasividad ante situaciones que requieren su intervención como padres? Qué entienden los hombres hoy por paternidad? Qué malestares cotidianos, asumidos como normales por generalizados (Normalidad Supuesta Salud), están viviendo hoy los hombres en el desempeño de esta tarea? Se sienten los hombres verdaderos protagonistas de las tareas de cuidados? Considerando la Problemática silenciada del hombre Se trata de una recuperación de la paternidad saludable o de una reproducción del modelo de crianza (maternidad hegemónica) hacia la construcción de sujetos dependientes para el mercado? Esta comunicación pretende aportar algo de luz a estas preguntas en la línea de favorecer la búsqueda de alternativas en la construcción de una paternidad saludable, superando perfiles hegemónicos disociados. Comenzaremos por brindar algunos elementos de análisis que nos parecen importantes como referentes teóricos sobre la(s) paternidad(es). LA PATERNIDAD: UNA CONSTRUCCIÓN SOCIO-HISTÓRICA Rastreando diferentes textos de referencia respecto al concepto de paternidad hemos encontrado una cita que podríamos calificar de definición desde un ideal deseable y saludable: ( ) es el proceso psicoafectivo por el cual un hombre realiza una serie de actividades en lo concerniente a concebir, proteger, aprovisionar y criar a cada uno de los hijos jugando un importante y único rol en el desarrollo del mismo, distinto al de la madre. (Oiberman, citado en documentación inédita del Curso sobre Género y Masculinidad, 2010). A esto podríamos añadir la importancia y el papel determinante que, en palabras de Burin (2007), tiene la figura paterna en la vida emocional de los hijos, al establecer una diferencia en el vínculo inicialmente diádico madre bebé, fundamentándola con las hipótesis psicoanalíticas que han destacado cómo esa figura constituye un tercero diferente -en el sentido de que establecería una diferencia sexual respecto de la madre- y que, desde esa diferencia contribuye específicamente a la estructuración de la vida psíquica del infante humano, a su acceso al orden simbólico de la cultura, a la configuración de su identidad genérica, y a los procesos de dependencia/autonomía que caracterizan el desarrollo infantil o, como dice la Dra. Cucco (2006, p. 72), el cachorro humano iniciará su socialización de la 3

4 mano de los adultos significativos en tanto portadores de las significaciones imaginarias de la sociedad. Pero no pretendemos hacer una revisión de las concepciones sobre la paternidad y la función paterna, ni entrar en las preguntas que nos surgen al pensar en las nuevas conformaciones del grupo familiar, sino más bien queremos abordar una cuestión que consideramos interesante a los fines de este trabajo. Poniendo la mirada en la vida cotidiana y en cómo se vivencia y se ejerce la paternidad en nuestra formación social, necesariamente debemos remitirnos a fundamentar algunos conceptos respecto al rol masculino que abarca también la paternidad y el marco social desde donde se ha construido, ya que no podemos hablar de una paternidad o masculinidad en abstracto, sino situándola dentro de las condiciones económico sociales que le han dado lugar en un momento histórico concreto. Partimos por tanto de la concepción que sostiene que algunas de las vicisitudes en el ejercicio de la paternidad hoy están determinadas por el rol asignado al hombre, el de trabajador asalariado y proveedor de la familia, forjado durante el desarrollo del sistema económico social hegemónico, es decir, el sistema capitalista, en cuyo transcurso se le expropió al hombre, entre otras importantes cuestiones, la paternidad, al convertirlo en mero proveedor económico y figura disciplinaria sancionadora, alejándolo del hogar y perdiendo la relación con los hijos e hijas. Poniendo la mirada en las características de este rol de hombre y algunos elementos que hacen a la génesis de esta subjetividad masculina, encontramos que este rol se impuso, a lo largo de un proceso histórico social, mediante el uso de la violencia tanto material y física como simbólica. El imaginario social hegemónico como mecanismo eficaz de esta ingeniería social, ha cristalizado sentidos y significaciones en los pliegues más profundos de la subjetividad del hombre, arrojando como resultado que ser hombre equivale entre otras cosas a ser activo, fuerte, racional, superior a la mujer y a poder siempre con todo. En este sentido tomamos del marco conceptual de la Metodología ProCC (Procesos Correctores Comunitarios) el aporte de los Supuestos Falsos de la Dra. Cucco (2010), para dar cuenta de las expropiaciones y los comportamientos cotidianos que se plasman en los roles masculino y femenino, categorías indisociables en el orden social establecido en el sistema capitalista, 4

5 donde se le adjudica al hombre el rol de trabajador eficaz y a la mujer el de ama de casa. A este hombre trabajador se le expropió la posibilidad de conectar con los pliegues de su subjetividad (trabajar los afectos, expresar los sentimientos,...) y la capacidad de reconocer los riesgos del peligro a los que debe exponerse para sostener el rol. Se le privó de la paternidad al adjudicarle el rol de proveedor económico, haciéndole inútil en el sostén de los movimientos de la vida cotidiana y para el contacto enriquecedor con su pareja y sus hijos, quedando en posición de dependencia y siendo solidario desde el rol con el de la mujer que, como ama de casa, considera su casa como un feudo, a su marido como su pertenencia y a los hijos como propiedad privada. Por lo tanto, al indagar sobre el ejercicio de la paternidad, no debemos excluir del análisis el rol asignado a la mujer, y advertir del riesgo de que el hombre intente recuperar el espacio de la casa y las labores de cuidado desde esa referencia y no desde una mirada crítica de la maternidad hegemónica vigente, que tiene unas características concretas: «Cuando preguntamos Qué es ser una buena madre? se suele responder con énfasis: la que se desvive por los hijos, la que ama sin medida, la que lo da todo» (Cucco, 2012, p. 236). Sin embargo, esta concepción, que conlleva unas pautas de crianza específicas, es contradictoria con un crecimiento saludable hacia la autonomía (capacidad de adaptación activa a la realidad y desarrollo de capacidad instituyente) en el que los límites son imprescindibles para poder operativizar los desprendimientos del proceso de crecer. El modelo de crianza hegemónico, conformado a partir de estos roles por el sistema para mantenerse y reproducirse, y los mandatos sociales predominantes, están encaminados a construir el tipo de sujeto que necesita para ello: dependiente, individualista, conformista, etc. A la hora de analizar cómo se materializa esta paternidad en la vida cotidiana tenemos que tener en cuenta tanto la identidad masculina hegemónica como la femenina (mujer/madre/cuidadora), ya que se encuentran relacionadas de forma recíproca en base a dependencias mutuas, tanto en lo vincular como en lo material, así como también las consecuencias de ello. El hombre y la mujer se complementan en el modelo hegemónico desde sus propias expropiaciones teniendo cada uno su espacio de poder, constituyendo un modelo que la Dra. Cucco (2010) define como el modelo Materno-Paterno-Filial o popularmente conocido como 5

6 el modelo de las medias naranjas que, a su vez, reproduce nuevas medias naranjas. Esta expresión popular es un tanto eufemística ya que en la dura y cruda realidad cotidiana esto se traduce en hombres y mujeres con subjetividades mutiladas, unidos por las dependencias mutuas y abocados al desencuentro cotidiano. Desde ahí, la importancia de este modelo familiar como garante de reproducir un determinado rol masculino y femenino hegemónicos en función de los intereses del sistema capitalista, produciendo, generación tras generación, hombres asalariados y ausentes y mujeres madres cuidadoras, cuasi omnipresentes en el ámbito del hogar. De esta forma, el sistema capitalista ha conseguido funcionalizar el supuesto ámbito privado de la familia para su propia reproducción y perpetuación. Siendo conscientes de ello y coincidiendo con Sorín (1989), que considera a la familia como lugar de génesis fundante del ser humano, porque es precisamente, a través de ella, que la sociedad organiza el proceso de socialización (de aprendizaje psicosocial) conforme a las relaciones sociales que le son características, en correspondencia con una determinada formación económico social, con el fin de promover los sujetos ideológicos buscados, para reproducirla y desarrollarla. Desde esta óptica, aquello que se le reclama al hombre como falla en el ejercicio de la paternidad, desde la función de padre, se podría entender como una consecuencia directa de la paradoja a la que queda sometido: o es trabajador eficaz - hombre proveedor (en los términos que el capitalismo le impone), o ejerce su paternidad, con la consecuencia de restar tiempo al trabajo (capitalista). Entendemos que cualquier afán de recuperar y reconstruir la paternidad debería pasar por un análisis de los roles asignados y asumidos desde el imaginario social hegemónico, tanto de hombres como de mujeres, y el correspondiente modelo de construcción de la subjetividad en cada momento histórico, en tanto dichos roles tienen eficacia al determinar la materialidad de los comportamientos y, teniendo en cuenta que podrían ser de otro modo, en la medida que consigamos instituir nuevas significaciones imaginarias sociales. LA SOMBRA DEL ROL HEGEMÓNICO CABALGA SOBRE LA PATERNIDAD? Entendiendo la necesidad de poner la mirada en el ejercicio de la(s) paternidad(es) actual(es) desde lo socio-histórico construido, para poder encaminar algunas respuestas a las 6

7 preguntas planteadas, decidimos llevar a cabo un pequeño trabajo de investigación que permitiera constatar si la sombra del rol hegemónico del hombre trabajador cabalga sobre el ejercicio de la(s) paternidad(es), hecho éste que venimos comprobando en nuestro trabajo con grupos de hombres y mujeres. MÉTODO DE ANÁLISIS Para realizar el estudio, que llevamos a cabo con el enfoque de Investigación Integradora-Transformadora (Cucco M., Córdova M. D. y Rebollar M. A., 2010), hicimos un taller de dos horas de duración, con una muestra intencional formada por un grupo heterogéneo de 16 hombres de diferentes edades y estratos sociales, de los cuales todos eran padres, salvo dos. El taller, cuyo título fue Nuevas formas de paternidad: Paternidad recuperada o pa(ma)ternidad?, se realizó con el método de Grupo Formativo de la Metodología ProCC, que la Dtra. Cucco (2006) define como: Un método grupal particularmente diseñado para abordar los malestares de la cotidianidad. Su finalidad específica apunta a generar transformaciones a partir de conseguir grados de independencia de lo imaginario social instituido (p. 200). Cabe señalar que, en el Grupo Formativo, entre otros recursos, se utiliza el Juego Dramático que, como define Cucco (op. cit. p. 210): Es un instrumento que facilita la expresión de los emergentes para la construcción o constatación de los Indicadores Diagnósticos de Población (IDP) y contribuye, a través de la elaboración de lo común que se juega en lo instituido, a la cooperación para el cambio ( ) permite habilitar el espacio del como si en relación a expresiones de lo imaginario social instituido, presentándose como recurso especial para conseguir niveles de movilización, elaboración e insight específicos. Como toda reunión de Grupo Formativo el taller constó de cuatro momentos, con sus objetivos, contenidos y recursos metodológicos que, en este caso, fueron: -Momento inicial: presentación formal de la coordinación y de la actividad, rueda de presentaciones, expectativas de los participantes y encuadre de la tarea. -Momento de Planteamiento Temático específico. Presentación del tema a trabajar. Las técnicas utilizadas fueron: Hoja rotada, con el encabezamiento Ser padre, Juego dramático y ejercicio de análisis. 7

8 -Momento de Elaboración propiamente dicho. Implica desarrollar un punto de elaboración grupal. Técnicas utilizadas: Debate en el grupo y exposición de elementos de análisis por parte de la coordinación. -Momento de Integración y Cierre. Es la reflexión final que permite integrar lo trabajado y situar un punto de conclusiones. En este caso se utilizó la rueda final. A partir de la grabación de voz del taller y de las anotaciones de la coordinadora, se llevó a cabo el análisis de contenido del material registrado, tanto desde lo verbal como lo no verbal. RESULTADOS A continuación pasamos a exponer algunos de los resultados del estudio, que hemos nucleado en cinco ejes: A.- Con qué relacionan los hombres la paternidad? A la luz del material recopilado, constatamos que los hombres relacionan la paternidad con tener un papel importante de responsabilidad y protagonismo en el cuidado y crianza de sus hijos e hijas: - Ser responsable del cuidado, bienestar emocional y educación de los hijos así como de administrar y proporcionar todo lo necesario para su crecimiento. - Es el referente para sus hijos. Cuidarlo, enseñarle lo que es el mundo, abrirle puertas y enseñarle a que vaya abriéndolas poco a poco. - Guiar, dar afecto, poner límites, acompañar Facilitar el crecimiento sano, a todos los niveles, de los hijos y proporcionar una buena base sólida para el resto de sus vidas. - Es el principio de una ilusión, que se va transformando en el tiempo... - Para mí, lo mejor que me ha pasado. - La sonrisa y el afecto del hijo es lo más maravilloso. Estos comentarios y expresiones que traen trozos del imaginario social actual en relación a la paternidad reflejan una cierta idealización desde el deber ser, que se contradice con los resultados obtenidos con respecto a las vivencias de los hombres en el ejercicio de la paternidad, como veremos más adelante. 8

9 Relacionan también la paternidad con algo que se vive como limitación, con peso, dificultad y que se recibe con cierta imposición. - Un marrón, algo que llega en el momento social oportuno, casi sin pensarlo. - Como no sabemos muy bien qué es eso de ser padre lo vivimos también como una carga, porque parece que lo de criar es complicado. - Te limita, pero llega una edad en la que te toca. - Tener hijos, si es tanto sufrimiento, mejor no tenerlos. - Soy pesimista, esto de la paternidad creo que está jodido. - El papel del padre está olvidado. Es contradictorio. Autoritarismo es diferente de autoridad. Estas expresiones, que nos indican dudas y dificultades sobre la paternidad, nos llevan a la siguiente categoría de análisis. B.- Cómo vivencian los hombres la paternidad en la cotidianidad? Constatamos algunos malestares entre los hombres respecto al ejercicio de la paternidad, lo que se expresa en forma de queja hacia la mujer porque juzga, descalifica y recrimina la manera de hacer del hombre. - Me cuesta ser padre sin sentirme juzgado. - Tener que aguantar que no lo hagamos bien ni que lo que hacemos sea suficiente. - Parece que el saber sobre la crianza es privativo de las mujeres. - Lo que me gustaría ser y no me dejan. Por otro lado, refieren la sensación de tener que: - Demostrar que compartes las tareas de casa. Empujar el cochecito. También hacen referencia a que su papel en casa y en la tarea de cuidados, no lo sienten como algo propio como hombre-padre sino ajeno, y lo identifican con hacer lo mismo que han hecho y/o hacen las mujeres. Hacer de madre pero en chico, y no solamente como algo ajeno sino incluso inferior: la paternidad aparece como una copia deficiente (de la maternidad)... que el papel del padre es secundario.... Todo ello evidencia que hay algunas dificultades para tener protagonismo en el ejercicio de la paternidad y que no se sienten tenidos en cuenta, asumiendo un papel secundario, lo que muestra que la recuperación del espacio expropiado no se presenta como un camino fácil, dada la pervivencia del imaginario social de los roles 9

10 hegemónicos en las subjetividades de hombres y mujeres. Esto nos lleva a preguntar sobre los motivos que les impiden adquirir un mayor protagonismo. C.- El protagonismo de los hombres en el ejercicio de la paternidad y las tareas de cuidados. A partir del material registrado, podemos agrupar las expresiones de los hombres relacionadas con algunos de los motivos de la falta de protagonismo y, como veremos, todos ellos están íntimamente relacionados con las expropiaciones sufridas por la construcción de la subjetividad del hombre como trabajador eficaz. C.1. Dificultad en relación a la expresión de los sentimientos. Encontramos numerosas expresiones que, implícitamente, apuntan hacia la dificultad del hombre para identificar y expresar sus sentimientos o poner palabra a sus malestares, que podemos relacionar con la expropiación sufrida desde el rol asignado en la construcción de hombre trabajador, que tiene que ver con conectarse con los pliegues de su subjetividad (el mandato de que los sentimientos estaban reservados a las mujeres). En el juego dramático, en las situaciones que requieren su intervención con firmeza y en las que es reclamado y/o recriminado por la mujer, el hombre calla, no defiende su criterio, ni expresa su malestar y tiende a quedar en un lugar de pasividad. Otras expresiones son explícitas como por ejemplo: Quiero demostrar a mi hijo que le quiero y no sé cómo. Este ejemplo además nos indica implícitamente la gran frustración que le supone a un padre no poder expresar su afecto y amor a su hijo o hija. Pensamos que el hecho de que no hayamos encontrado muchos más ejemplos tan explícitos en ese sentido en las expresiones verbales, pero sí en el actuar de los personajes, puede estar relacionado con que, todavía hoy en día, existe una conciencia escasa entre los hombres y en la sociedad en general sobre esta dificultad y el origen de la misma. C.2. Dificultad en relación a la identificación de paternidad y rol de proveedor económico de la familia. Siendo el rol de proveedor la función primordial asignada desde el sistema capitalista al hombre trabajador asalariado, constatamos la presencia de elementos 10

11 que muestran la herencia y pervivencia de la identificación con esta función, a lo largo del material del taller, algunas veces de forma implícita, otras veces de forma contundente y explícita. Pero, tengo recursos para darle esa educación y bienestar?, Es formar parte de una familia, manteniendo, educando y apoyando a tus hijos., dar sin esperar nada a cambio,.... En una de las escenas, la mujer le recrimina al hombre en el sentido de que, si es contrario a escolarizar a su hijo en un centro educativo privado, es por una cuestión económica, lo que implica que es él el proveedor económico principal, cuando, en realidad, el hombre está dando otros argumentos: Lo que pasa es que tú eres un apretado (rácano) y en el soliloquio: Tendría que haberme casado con un tío que tuviera más pasta!, mientras el hombre llega a pensar: Te quedaste sin vacaciones por el cole privado. En otra escena el padre se resigna quejándose a un amigo (sobre lo que vive en casa):... lo mío es el trabajo; toda la parte de la crianza, la casa... no es mía, yo: a traer la pasta a casa, lo que supone un ejemplo explícito sobre el rol de proveedor asignado al hombre. En los comentarios posteriores a las escenas, los hombres señalan que, aunque no están de acuerdo con esta asignación, constatan que ésta sigue existiendo en nuestra sociedad incluso con los cambios que se han producido en el ámbito familiar, en el que, en muchos casos, el hombre ya no ejerce de proveedor único. A partir del ejemplo de la escena que implícitamente confirma la asignación del ámbito de la casa y los cuidados a la mujer, nos lleva al planteo siguiente. C.3. Dificultad en relación a considerar el ámbito doméstico y de los cuidados como territorios de la mujer. Otra causa del escaso protagonismo de los hombres en el ámbito familiar parece residir en las dificultades resultantes de considerar que tanto las tareas domésticas como las de cuidados corresponden a territorios de la mujer. Podemos relacionar esta cuestión con la construcción subjetiva del hombre y de la mujer desde los roles hegemónicos y su relación vincular, que confiere a ella el ámbito doméstico como espacio de poder, en el que todo se somete a su criterio, y los cuidados como 11

12 algo para lo que está naturalmente capacitada. Efectivamente encontramos numerosas expresiones relacionadas con la exclusión del hombre de la crianza y la vivencia de la casa como feudo de la mujer: Por mucho que uno quiera asumir otro rol ni la misma pareja, a veces, está preparada para ello. No tener derecho a nada dentro de casa, aunque siempre queda lo de irse a tomar unos vinos con los amigos. Lo intenté, me dijeron que no, lo mío es el trabajo y toda la parte de la crianza, la casa no es mía, yo a traer la pasta a casa. En las 4 escenas que hemos representado hay un común denominador que es que la mujer tiene que imponerse, tiene que mandar, la mujer que quiere poder. Se está desautorizando a los hombres en la paternidad. C.4. Descalificación y/o recriminación de la mujer hacia el hombre que asume protagonismo como padre. Llaman la atención en el material analizado las numerosas expresiones de desvalorización y recriminación, por parte de la mujer hacia el hombre, en sus intentos de ejercer de padre y de asumir labores domésticas y de cuidados. Así, por ejemplo, en la primera escena, la mujer dice que se va poner a hacer la cena y el hombre reclama: Déjame hacer a mí! (Ya que él había iniciado la preparación de la cena), respondiéndole ella: Mira, toma la bolsa de basura y vete a tirarla que es lo único que sabes hacer! y en el soliloquio: No hay manera de compartir, hay que llegar a casa y seguir haciendo lo mismo de siempre... es que estos hombres no valen para nada!. En otra escena el hombre se queja:...yo ya ni le saco de la sillita (al hijo) porque el otro día la que me montó mi mujer porque se cayó... que le suelte su madre!... y el otro día se me ocurrió darle un trozo de pera parecía que se iba a atragantar, que ni eso pero me montó una bronca ella!. En otra escena una mujer se queja: Con un marido tan blando no sale esta familia adelante. Estos ejemplos muestran la percepción que tienen los hombres de que la mujer desde su rol asignado y asumido, considera el ámbito de casa como su espacio y cree conocer y desempeñar mejor las tareas de cuidados; y el hombre, expropiado de la articulación de los movimientos cotidianos y la paternidad, por el contrario, tiende 12

13 a ocupar un lugar de menor o nulo protagonismo y acepta con cierta sumisión muchas veces las desvalorizaciones. C.5. Vivencia de indefensión y vulnerabilidad del hombre ante situaciones conflictivas en la familia. A lo largo del registro constatamos la presencia de indicadores que apuntan a que las situaciones de conflictividad en la pareja y/o familia, son vividas por algunos hombres, además de con gran malestar, con sentimientos de indefensión, vulnerabilidad e incluso miedo de perderlo todo, refiriéndose entre otras cosas a la legislación y al imaginario social vigentes respecto a la conflictividad familiar actual que, desde su vivencia y experiencia, favorece a las mujeres. Un dato objetivo en este sentido se refleja en la adjudicación cuasi automática de la guarda y custodia de los hijos comunes a la mujer en caso de separación o divorcio y las leyes de discriminación positiva de la mujer frente al hombre que, hoy en día, existen en varios países. Algunos de los diálogos de las escenas representan ejemplos muy explícitos en este sentido: - Y si las cosas van mal, te vas tú de casa. Si las cosas van mal es tan malo irse de casa? Pero van mal con tu pareja o con tus hijos?. - El otro día un amigo tuvo una discusión por una cosa de éstas y le apareció la Ertzaintza [policía vasca] en casa y no le había puesto la mano encima y le dieron un toque así están las cosas. Oye mira a Paco se ha quedado sin nada, ni familia, ni casa ni nada ( ) Si el hombre se enfrenta, pierde la familia entera y ese miedo hace que el hombre asuma esa situación Que se empuja a que la mujer haga eso y que la organización legal de la sociedad es así, ella se queda con los hijos generalmente Así que yo, ni le saco de la silla, lo que diga ella. Es que tengo miedo. D. La paternidad y el crecimiento de los hijos e hijas hacia la autonomía. Constatamos a lo largo del registro numerosos ejemplos y elementos que apuntan a las dificultades que tienen los padres y las madres para generar un crecimiento hacia la autonomía de las hijas y los hijos. Podemos relacionarlo con las distorsiones en las pautas de crianza y en el proceso de crecimiento, generadas desde los mandatos sociales actuales y 13

14 orientados a generar sujetos individualistas y dependientes, y que conocemos desde los Indicadores Diagnósticos de Población y trabajamos en nuestras Escuelas para madres y padres, ya que está negado que crecer sea ir resolviendo ambivalencias, elaborando duelos, de forma que este proceso se va dando de manera distorsionada quedando por tanto duelos sin elaborar, dependencias sin resolver que favorecen la inmadurez (Cucco, M. y Sáenz, A., 2013, p. 104). Encontramos también en el material la presencia de elementos que muestran más dificultad en las mujeres que en los hombres para favorecer una creciente autonomía de sus hijos e hijas, lo que podemos relacionar con el lugar que ocupa la maternidad en la identidad femenina construida desde lo hegemónico capitalista. En una de las escenas, por ejemplo, la mujer aboga por un colegio privado desde una necesidad explícita de proteger que muestra dificultades en los desprendimientos; en cambio, el hombre defiende las bondades de un centro público ya que piensa que favorece otras experiencias y más autonomía. Sin embargo, estas dificultades afectan a ambos, hombre y mujer, y en todas las escenas representadas constatamos que los hijos y las hijas están en posiciones de pasividad con respecto a lo que ya les correspondería como autonomía por su edad. Por ejemplo, en una de ellas, el hombre se encuentra cocinando sin involucrar a los hijos en la tarea, que están pasivos, esperando la cena en actitud demandante. Por otro lado, encontramos expresiones que reflejan algunos mandatos sociales actuales sobre lo que se entiende por ser buen padre y buena madre (darlo todo, desvivirse por los hijos, sacrificarse por ellos): Se supone que por ellos haces lo que sea dejar de ser persona?, Por mis hijos mato. Existe un cierto grado de conciencia de que la manera de educar de los padres y madres, así como de la sociedad en su conjunto, no es la adecuada y que habría que formarse para promover pautas de crianza saludables: La sociedad no ayuda a que abra puertas y, mucho menos, a que salga tras ellas. Trato de no permitir la influencia de la sociedad, No es fácil la tarea. No lo ponen fácil, Estamos construyendo tiranos, La autonomía frustrada nos pondría las pilas para hacer escuelas de padres y diría que los hijos no son de nadie, Me llamó la atención lo de pa(maternidad) porque pienso que los dos hacen cosas inadecuadas, Se siguen construyendo dependencias. 14

15 E. Conciencia de la incidencia de los roles asignados en las dificultades que experimentan los hombres en el ejercicio de la paternidad. Las reflexiones y los comentarios del grupo reflejan un cierto grado de conciencia de que las dificultades que vivencian los hombres en el ejercicio y la práctica de la paternidad hoy tienen que ver con la herencia y vigencia de los roles asignados masculino y femenino y las funciones adjudicadas a estos desde unos intereses del sistema. Encontramos la presencia de frases en esta línea, tanto en la parte del planteamiento temático del taller como en la rueda final, después de haber hecho el proceso elaborativo a partir de los elementos de análisis recibidos. Esto puede deberse, en parte, a la participación previa de algunos de los hombres en otros programas o talleres de la Metodología ProCC y, en alguna medida, al trabajo en el taller realizado para el estudio que nos ocupa, ya que en él que se abordó la temática: Supuestos Falsos, la construcción socio-histórica de la identidad masculina y algunas vicisitudes de los cambios desde los intereses del sistema capitalista. En este sentido, encontramos comentarios que alertan sobre el trasfondo de los cambios que se han dado y que se están dando en este campo, que apuntan a la conveniencia de preguntarse a qué intereses sirven y qué guión se está adjudicando tanto a mujeres como hombres. Hay unos papeles asignados. Pero hay roles que convienen. El sistema sólo nos deja un margen de movimiento. El tema no es tanto intercambiar sino cómo cambiar el guión. Hombres y mujeres hemos sido cincelados por el modelo. Al sistema capitalista le ha interesado que la mujer sea parte activa. Se ha pasado el tema a los abuelos que son los que hacen el papel que antes hacían las mujeres. Analizar a qué intereses sirven esos roles. Reacomodación de lugares en función de las necesidades. CONCLUSIONES A partir del análisis realizado en este trabajo, y a la luz de los aportes de los Supuestos Falsos de la Metodología ProCC, podemos concluir que: Se constata la incidencia en la vida cotidiana de los hombres, en lo que respecta al ejercicio de la paternidad, de los roles asignados-asumidos del sistema capitalista, que construyó al hombre trabajador-mercancía y a la mujer cuidadora-ama de casa. Aun existiendo algunas dudas y cierta confusión sobre esta función y sus características 15

16 específicas, encontramos que los hombres que están en proceso de construir una paternidad saludable, afrontan el reto con deseo y un grado de conciencia sobre la responsabilidad que esto implica. Sin embargo, se encuentran con dificultades a la hora de ejercer y poner en práctica dicha función en su cotidianidad. Continúa existiendo una cierta identificación desde el imaginario social entre paternidad y rol de proveedor económico, hecho que, por lo que hemos constatado en los resultados de este trabajo, genera malestar a los hombres, especialmente a los que están intentando recuperar la paternidad y construir otro modelo. Encontramos la presencia de dificultades en los hombres en la identificación y manejo de sentimientos, tanto desde lo individual como desde lo vincular, así como en la articulación de los movimientos de la vida cotidiana, lo que podemos relacionar con las expropiaciones desde el rol masculino hegemónico que construyó una subjetividad mutilada. Esto incide directamente, y así lo señalan los hombres de este estudio, en la construcción de vínculos de afecto y amor con los hijos e hijas y con la pareja y las relaciones vinculares en el grupo familiar, así como en la adquisición de grados de autonomía en el ámbito doméstico. Muchos hombres asumen tareas de cuidados pero tienen ciertas dificultades en llevarlas a cabo con protagonismo, desenvolverse en ellas con soltura y dedicarles el tiempo que consideran necesario, tendiendo a delegar o no asumir lo que les corresponde. Esto se conecta con lo que desde los Indicadores Diagnósticos de Población (IDP) conocemos como las dificultades para delegar-asumir que se dan tanto en los hombres como en las mujeres, a partir de contradicciones no resueltas. Así, la falta de protagonismo se relaciona, entre otras cuestiones, con las dificultades que tanto los hombres como las mujeres tienen para delegar espacios de competencia y poder que se consideraron propios desde los roles hegemónicos, y asumir nuevos lugares desde un saludable proceso de cambio que, a nuestro entender y entre otras cuestiones, tiene que ver con un planteamiento global y vincular del tema de los roles, la recuperación de lo expropiado y la elaboración de los duelos que el cambio supone. En este sentido en el estudio realizado, encontramos que los hombres refieren que a las mujeres les cuesta frecuentemente admitir otros criterios en las tareas de cuidado y de crianza que no sean los propios. Se constata también que muchos hombres se sienten en ocasiones juzgados y descalificados por las mujeres cuando ocupan un lugar de protagonismo en el hogar y en la 16

17 crianza, llevándoles muchas veces a adoptar una actitud de pasividad e incluso resignación, escondiendo el malestar que sienten y que no son capaces de expresar. En este contexto es difícil recuperar y/o construir una nueva paternidad que no se guíe por el referente de la maternidad hegemónica desempeñada por las mujeres, siendo ésta otra cuestión que se constata en el estudio. Se tiende a tomar como referencia socialmente válida el modelo de cuidados y de crianza desempeñado por las mujeres hasta muy recientemente, desde el reparto de roles creado en el sistema capitalista, para construir el tipo de sujeto que éste necesita para seguir existiendo (dependiente, individualista, consumista, etc.). Esto tiene que ver con otro punto importante, que constatamos también en este trabajo, que es la vivencia de la crianza como carga y peso, cuestión que en nuestra sociedad se considera normal (Normalidad Supuesta Salud), pero que sabemos, desde los IDP, deviene de la distorsión en las pautas de crianza del modelo hegemónico. En este sentido, hablamos de pa-maternidad para referirnos a un ejercicio de la paternidad que no se diferencia de la maternidad salvo en lo imposible a desempeñar desde lo biológico, y que resulta en su conjunto, una mera reproducción del modelo de crianza que, con algunos cambios, podemos considerar hegemónico y afín al sistema capitalista y que entendemos que es imprescindible transformar. El taller desarrollado ha contribuido a un mayor grado de conciencia entre los hombres participantes respecto al origen e incidencia de los roles asignados. Esto ha facilitado ubicarse de otra forma ante las dificultades y problemas que vivencian en el ejercicio de la paternidad, al haber desarrollado no solamente una mayor capacidad para decodificar situaciones que producen malestar, sino también para identificar los intereses ocultados del sistema que pretende educar para el mercado, generando sujetos afines al orden establecido. RECOMENDACIONES Nos encontramos hoy en un momento histórico de cambio social relevante en lo que se refiere a la temática de los roles que pensamos debe ser aprovechado para un análisis y reformulación de las funciones parentales, hacia la construcción de un modelo instituyente saludable, generador de autonomía. Consideramos que para ello es imprescindible un trabajo 17

18 propositivo con hombres y mujeres sobre: las expropiaciones sufridas por ambos y su recuperación, la incidencia de los roles asignados masculino y femenino y las contradicciones surgidas a la luz de algunos cambios, así como un cuestionamiento del modelo hegemónico de cuidados y de crianza, de manera que se reconstruya la función parental que, lejos de suponer una carga, puede ser vivida con enriquecimiento y placer, sin negar los conflictos. Consideramos urgente y necesario sacar a la luz y abordar la Problemática silenciada del hombre, para contribuir a la recuperación de lo expropiado y desarrollar la capacidad instituyente en la construcción de una(s) paternidad(es) saludable(s). En este sentido, destacamos los aportes ProCC ya que ofrecen una metodología eficaz y contrastada, integrada por un cuerpo teórico-metodológico, un dispositivo, el Grupo Formativo, potente recurso transformador, y los programas ProCC que, elaborados a partir de los Indicadores Diagnósticos de Población, abordan las necesidades reales de la población. 18

19 BIBLIOGRAFÍA BADINTER, E. (1993). XY La identidad masculina. Madrid: Alianza Editorial, S. A. BURIN, M. (2007). Precariedad laboral, masculinidad, paternidad, impacto sobre las relaciones de género. Buenos Aires: Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES). CUCCO, M. (2006). ProCC: Una propuesta de intervención sobre los malestares de la Vida Cotidiana. Del desatino social a la precariedad narcisista. Buenos Aires: Atuel. CUCCO, M. (2010, versión revisada en 2013). Hombres y mujeres sólo un problema de rosa y azul? La formación del sujeto que somos. Capitalismo, relaciones sociales y vida cotidiana. Nuestra Ciencia. Revista del Colegio de Psicólogos de la provincia de Córdoba- Argentina, (14), Disponible en CUCCO, M. CÓRDOVA, M. D. & REBOLLAR, M. (2010). La intervención sobre los malestares de la vida cotidiana. Aportes de la Metodología de los Procesos Correctores Comunitarios. Madrid: Nuevos Escritores. CUCCO, M. (2012). La función de ser padres y madres, vida cotidiana y retos actuales. Entre la prevención y la asistencia, la intervención en el ámbito de los malestares cotidianos. Clínica contemporánea: Revista de diagnóstico psicológico, psicoterapia y salud, 3(3), Disponible en CUCCO, M. y SÁENZ, A. (2013). Escuela para madres y padres. Una propuesta de transformación social. Madrid: Nuevos Escritores. CURSO GÉNERO Y MASCULINIDADES, (2010). Herramientas teórico-prácticas para la comprensión del comportamiento masculino y el trabajo con hombres desde una perspectiva de género. Campaña lazo blanco Argentina Uruguay y Grupo GIMEM en colaboración de la Asociación Civil Pablo Besson. IZQUIERDO, M. J. (1998). El malestar en la desigualdad. Madrid: Ediciones Cátedra, S.A. LEONELLI, E. L. (1990). Las raíces de la virilidad. (Trad. Gloria Rossi). Barcelona: Noguer, S. A. (Original en italiano, 1986). PAMPLIEGA DE QUIROGA, A. & RACEDO, J. (1993). Crítica de la vida cotidiana. Buenos Aires: Cinco. PICHON RIVÌERE, E. (1985). Teoría del vínculo. Buenos Aires: Nueva Visión. 19

20 REBOLLAR, M. A. (2005). Indagaciones en torno al conocimiento científico de la vida cotidiana. En Rebollar, M. A. (Eds.), Intervención Comunitaria (pp.17-34). Ciudad de la Habana: Editorial C. Médicas. SORÍN, M. (1989). Cultura y vida cotidiana. Conferencia dictada en la Universidad de la Habana. WAISBLAT, A. y SÁENZ, A. (2011, enero). La construcción socio histórica de la existencia. Patriarcado, capitalismo y desigualdades instaladas. Ponencia presentada en las Jornadas Roles Femenino y Masculino a Debate. Bilbao. Disponible en 20